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jueves, 30 de septiembre de 2010

Apuntes facebookeros (septiembre 2010)

30-9-2010


"Gelatinosa" pregunta, señala el gelatinoso populista. El tipo (de insufrible monserga, de inacabable perorata, de insultante monólogo) osa decir que le "apasiona el debate".

El inquisitorial Chávez, además, se atreve a enarbolar la "ética", la "honestidad" y la "vergüenza". Como es obvio, las palabras están al alcance de cualquiera. No así su significado.


Coda: Periodista que formula una pregunta que a Chávez incomoda. Una pregunta ligada al número de votos obtenidos por la oposición... y al número de escaños que le han sido asignados.



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29-9-2010

La transversalidad es un gran hallazgo. Hacía mucha falta su papel en nuestro escenario político. Dejar atrás sectarismos maniqueos, ir más allá de simplificadores etiquetados, aplicar la racionalidad en busca del mayor progreso (sin presuponer que la formulación progresista va a ser patrimonio exclusivo y obligatorio de los unos o los otros)... se echaba en falta dentro de nuestra democracia.
Hay un partido, UPyD, que la asume y abandera. Hoy cumple su tercer cumpleaños.

Coda: David Ortega, en el primer aniversario de Unión Progreso y Democracia, reparaba de manera especial sobre el reseñado concepto de transversalidad.


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28-9-2010

Ese clásico dicho sobre el martillo. Quien se martilliza, a su alrededor sólo ve puntas susceptibles de ser martilleadas.
Para el nacionalismo, Beckett es un clavo bien jugoso, al que poder aporrear sin compasión ni miramiento. El fin nacionalistoide justificará siempre cualquier medio... y cualquier ridículo.

Coda: Félix de Azúa, "No hay quien se escape".


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22-9-2010

El lodazal del bipartidismo. Esa clase política incompatible con el criterio profesional y con todo aquello que no se preste al dogma partidista. Los dos partidazos que nos gobiernan y opositan brindan, y han brindado, continuos ejemplos. Atendamos a uno más.

Coda: La destitución oficial se produjo el pasado viernes. Tres enlaces, a modo de muestra, apuntan en la misma dirección. Corresponden a publicaciones que no acostumbran a ser coincidentes en sus análisis (El País, Público, El Mundo), pero que a veces, claro, han de corroborar un mismo sonrojo democrático.


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16-9-2010

Supuestos patrones de belleza, que se invocan de manera fundamentalista, discriminatoria y cercenadora. No ocurre por primera vez. Lamentablemente... tampoco será la última.

Coda: `Elle´ aclara la piel de Gobourey Sidibe en una de sus portadas más polémicas.


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10-9-2010

A la BBC le entran los pudores ante el término "terroristas". Espada, certero, desmonta esa sinrazón de la cadena.

Coda: Arcadi Espada, artículo titulado "Abc". Cfr. el 10 de septiembre de 2010 en El Mundo (pág. 2) ó en la web del propio autor.

domingo, 4 de abril de 2010

Perdonen que no aplauda (a izquierdas y derechas reaccionarias)

Las columnas de Maruja Torres van encabezadas con el clásico epitafio: "Perdonen que no me levante". Pues muy bien. A mí, que se levante o que se siente me importa lo mismo: casi tanto... como NADA. Si le parece, puede escribir sus artículos recostada o erguida; repachangadita en su sofá o haciendo el pino puente; ejercitando la genuflexión... o en primer tiempo de saludo. Como desee.

Ahora bien, si la señora Torres decide pedir disculpas, preferible sería que las pidiese por lo que sí las merece: el insulto, por ejemplo. Maruja Torres es una de esas profesionales en las que a veces el insulto sustituye al argumento. Obsérvese que he escrito "a veces", por aquello de intentar ser justo... ¡y por si le pudiera servir (a ella) de precedente!

Maruja Torres insulta tan sólo de unas guindas a unas brevas que suele cosechar con periodicidad. Vayamos con una de brevas acontecida hoy mismo: "Acabo de recibir mensaje de Javier Bauluz, nuestro premio Pulitzer de Fotografía, que tiene en su haber, además de otros premios, haber ganado en los tribunales a una de las ratas más retorcidas que habitan en esta profesión, cuyo nombre les ahorro para que no vomiten" (Maruja Torres: "Periodismo humano", en El País, 4-3-2010).

A la susodicha le basta con el vómito. A mí, no. Por ese motivo, yo no quiero dejar de subrayar el brillante trabajo que ha realizado Arcadi Espada sobre la fotografía en cuestión de Bauluz. Como en tantos otros frentes, Espada brinda ahí una inmensa lección de periodismo.

Entretanto, y además de los insultos, Maruja Torres propicia en su párrafo un interesado equívoco, pretendiendo confundir "los tribunales" con la resolución que perpetró en 2003 la FCIC (Fundació Consell de la Informació de Catalunya). Quien tenga curiosidad y no haya tenido ocasión de seguir el asunto, que se anime a sopesar la elaborada argumentación de Arcadi Espada... frente a las torpes y vergonzantes réplicas con las que trató de rebatirle la reseñada FCIC.

Vayamos con otra de guindas. La periodista, en este caso, comenzaba advirtiendo una "parte buena" en el calentamiento climático. Si éste se precipitase, nos liberaría de unas cuantas cuestiones y personas. En su enumeración, figuraba de forma protagónica "el sinvivir de la albóndiga mediática intentando encontrar Goma 2 aunque sea en el conejo de su madre" (Maruja Torres: "Oigo voces", en El País, 8-2-2007).

¿Ven? Este tipo de intelectualidad es lo que tiene. Y lo más curioso (también lo más triste) no es sólo su tendencia al insulto. Lo sorprendente es esa licencia de la que goza. Maruja Torres, como algunos otros, disfruta de legitimidad para insultar. A ella le está permitido. Lo que en otros sería repugnante amarillismo, insoportable voluntad descalificatoria, inaceptable sectarismo o torticero ejercicio maniqueo; en ella, cómo no, pasa a convertirse en una valiente muestra de periodismo comprometido. ComprometidíSISISISImo, por supuesto.

La supuesta superioridad moral (esa infecta presunción que se autoatribuye cierta izquierda y cierta derecha) parece explicar la sinrazón. La supuesta superioridad moral con que se revisten, de manera excluyente, algunas izquierdas y derechas... conduce a estos paisajes.

Lamentablemente, esas izquierdas y derechas reaccionarias (incapaces de ir más allá del estereotipo y el simplón etiquetado) protagonizan buena parte del discurso político envolvente. Perdonen que no las aplauda.

martes, 10 de noviembre de 2009

Dictadorzotes y dictadorcitos

Pueden establecerse matices entre regímenes totalitarios y regímenes autoritarios. Por supuesto. Pero no es ese tema el que ahora me ocupa. Tan sólo pretendo aludir a quienes vislumbran dictadorzotes malos y dictadorcitos simpáticos. Uno sospecha que esos señores del rigor y la tibieza no querrían irse a vivir ni con los primeros ni con los segundos... Pero claro, pregonar desde la distancia (en kilómetros o en años) posibilita algunas ligerezas.

Como es obvio, la distinción no se sustenta en otra cosa que no sea el sesgo maniqueo del riguroso. Así, los tiranos que caen bien al susodicho acaban por ser tratados con la normalidad con que se trataría a cualquier dirigente de corte democrático; e incluso, en un paso más de complicidad, se asumen los mismos vocablos insanos y tramposos que la dictadura en cuestión predica.

Todas esas prácticas contribuyen a disuadirnos de la auténtica naturaleza de los autócratas. Nos apartan de lo que son: calaña liberticida y asesina, infección coactiva y sanguinaria. Ésa es la categoría. A partir de ahí, como anécdota, aparentarán enarbolar una u otra ideología, como simularán moverse por una u otra causa. Da igual. Se envuelvan en los ropajes que se envuelvan, la putrefacción es su verdadera hoja de servicios; el único currículum que no debiera ahuyentarse del mensaje.

En esa labor de desenmascaramiento, es de agradecer el post que ayer editaba Arcadi Espada en su blog El Mundo por dentro y por fuera. A raíz del aniversario berlinés, Espada reparaba sobre dos páginas de El País dedicadas a la vida familiar y lectora de Fidel Castro. Nos invitaba a que sustituyésemos el nombre de Castro por el de Pinochet… ¡a ver qué pasa!

En ese camino, sirva también como ejemplo el vídeo que se adjunta. Se trata del informativo de madrugada en Tele 5 (21-10-04), en el que se recoge aquella aparatosa caída que tuvo el mandamás cubano. El titular que aparece en el sumario es el siguiente: “Cae Fidel, la revolución sigue”.
¡Fantástico! Prueben ahora a imaginar que quien hubiera tropezado fuese un cabecilla de Eta. Un suponer: “Cae Txapote, la revolución sigue”. ¿Qué les parece? ¿Es que acaso no considera Eta que su asesino proyecto es de lo más revolucionario?

Pues sigan poniendo ejemplos. Supongamos ahora que los del tropiezo son Hitler o Stalin, Pol Pot o Videla, Mussolini o Mao, Kim Jong-Il o Franco, Ceaucescu o Salazar, Massera o Honecker, Ahmadineyad o Hugo Chávez… Todos ellos pretendieron y pretenden revolucionar muchas cosas: sobre todo, insignificancias como los derechos y libertades de quienes les tocó y les toca sufrirlos. Si se estuviese informando de un accidental traspiés que tuvieran, ¿alguien osaría añadir que, a pesar del tropezón, sus respectivas revoluciones prosiguen?
Me gustaría pensar que no, en tanto que, para definir a esos personajes y regímenes, se me ocurren términos más justos y precisos que los revolucionarios. Me gustaría pensar que no, pero no deja de sorprenderme el esfuerzo de algunos (unos u otros) por tender puentes edulcorados hacia las autocracias que les resultan, al parecer... cordiales, amables y divertidas.
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