jueves, 31 de octubre de 2013

Maduro, IU y las transformaciones

 
 
 
Ciertamente, Izquierda Unida y Cayo Lara no se equivocaban. Nicolás Maduro está siguiendo "la agenda de transformaciones" que con tanta `racionalidad´ abanderaba Hugo Chávez.
 
El último alarde del presidente venezolano (teniendo `avistamientos´ del idolatrado fallecido) lo dice todo; pero no está de más subrayar las casposas complicidades que vienen encontrando ciertos personajes
 
Las alucinaciones políticas siempre encierran su intencionalidad, y su engaño, y su populismo, y su farsa. Las alucinaciones políticas siempre encubren una grimosa y vomitiva perversión.

Nicolás Maduro no sólo mostró "el rostro" de Chávez. Mostró (volvió a mostrar) el suyo. Y los palmeros de su Régimen, por supuesto, hace tiempo que vienen también mostrándolo.
 
 

domingo, 27 de octubre de 2013

Sheila Blanco: sabios quizás... y una incuestionable certeza


Cuenta la leyenda que el rey de algún lejano país pidió al más sabio del lugar que sintetizase su saber en un libro. Luego en un capítulo. Luego en una frase. Finalmente, su solicitud la orientó hacia una única palabra. Su interlocutor tuvo que atender a la demanda: la palabra elegida fue "quizá".

El arte es una puerta al quizá. Se ocupa de lo que son las cosas… pero también de lo que pueden llegar a ser. Mostrarnos ese salto (esa posibilidad, ese `puedeser´) es un inconmensurable servicio que el arte acierta a regalarnos.

Por todo ello (y por mucho más) resulta tan reconfortante toparse con el arte musical de Sheila Blanco. En su disco Sheila down hay varios temas que nos sitúan ante el quizá. Y visualizar el quizá es instar a la batalla: a la legítima y pacífica batalla de no rendirse, de no capitular, de no tirar la toalla.

El quizá es, sin duda, una invitación a intentarlo: “Di que lo vas a intentar”, plantea Sheila Blanco en el tema Di que no; “Don´t let it bring you down”, nos recuerda en su versión de Neil Young; “Qué triste es empezar a rendirse”, formula en Arte; “tengo que seguir buscando”, “corre, no vayas a perder tu tren”, nos brinda en su canción Caminando.

Todos esos quizá (valiosos, higiénicos, necesarios) se complementan con una incuestionable certeza: siempre es UN PRIVILEGIO (con todas las mayúsculas) escuchar a Sheila Blanco. Escuchar su voz, escuchar sus composiciones, escuchar su piano. 

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Coda: Ya que arrancábamos con una leyenda, merecerá la pena recordar a aquella espectadora que se acercó al pianista tras el concierto: “Me ha encantado. Daría media vida por tocar así”. “Señora (respondió el concertista), eso es precisamente lo que he hecho yo”.

No podría ser de otro modo. El trabajo bien hecho (en todo ejercicio profesional, en toda disciplina artística) conlleva esa entusiasta dedicación. Esa entrega cargada de pasión, coraje y persistencia. Nada de eso garantizará la brillantez de lo realizado, pero sin eso… será imposible brillantez alguna.

Sheila Blanco ofreció el jueves un concierto en Salamanca. Quienes allí estuvimos podríamos haberle repetido algo parecido a lo de aquella señora del recital; y ella podría habernos contestado lo que su colega pianista.
 
De hecho, en el disco Palabras pautadas (aquel CD que aglutinó a cantautores salmantinos allá por 2004), escribió Sheila Blanco: “Llevo mucho tiempo intentando descifrar qué se esconde dentro de un piano”. Ahí está. De nuevo el intento y su batalla, la búsqueda y su constancia, la entrega y su entusiasmo, el arte y su profesionalidad. 
 
De nuevo el quizá… abriendo la ventana al `esposible´

  

viernes, 18 de octubre de 2013

PP y PSOE no han entendido que el nacionalismo, por definición, es insaciable


La revista teinteresa.es me pide algunas apreciaciones sobre el testimonio que Aznar ha brindado esta semana.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Con PEROS en la lengua


Tan curioso como triste. En España hay partidos que dicen defender la igualdad, y a la vez son fogosos entusiastas de la desigualdad fiscal. Agarra esa mosca por el rabo.

La semana pasada volvimos a encontrarnos una escena que se repite cada cierto tiempo: fuerzas políticas de lo más dispar (al menos en apariencia) votan en contra de una propuesta de UPyD. ¿Se debe tal circunstancia a que UPyD había planteado un infumable disparate, y de ahí que se produjese tanta unidad en el resto del arco parlamentario? 

Bueno, juzgue cada cual. Si a alguien le parece un despropósito acabar con la desigualdad fiscal, entenderé entonces que esté a favor de la decisión adoptada por PP, PSOE, IU, CiU, PNV, Amaiur…

Entra dentro de la lógica (de `su´ lógica) que partidos nacionalistas defiendan la desigualdad. No podría esperarse otra cosa. Ahora bien: tiene narices que esa desigualdad venga también abanderada por partidos como PP, PSOE e IU. No me sorprende, pero me resulta deplorable.

Que los PPSOeIU estén en esas derivas corrobora una certeza: hace tiempo que renunciaron a defender el interés general del conjunto de la ciudadanía (prefieren imitar las muecas y los `postureos´ del nacionalismo); y corrobora, además, otra: al enarbolar la igualdad… tan sólo lo hacen de boquilla.

Algo es un privilegio cuando siendo disfrutado por algunos, no puede hacerse extensible a todos. Así ocurre con los conciertos vasco y navarro, tal y como ahora están formulados. De hecho existe desigualdad fiscal, porque los ingresos fiscales y la contribución a la solidaridad interterritorial es muy distinta entre unas Comunidades Autónomas y otras.

Esta anomalía podemos mantenerla de por vida… o podemos proponernos corregirla. La primera opción evidencia un empeño auténticamente conservador (y en este caso, lo que se pretende `conservar´ es un privilegio). Como puede constatarse, ese anacrónico conservadurismo alcanza a la llamada “derecha” y a la llamada “izquierda” (otra prueba de cómo esos simplones etiquetados no sirven más que para el equívoco y la engañifa maniquea).

La segunda de las opciones (corregir lo que merece la pena ser corregido en aras de la equidad, la justicia y la transparencia) es lo esperable, cuando aspiramos a que la política sirva para ayudar al progreso y a la regeneración democrática.

Quien desee comprobar cómo fueron las votaciones, que eche un vistazo al vídeo que se adjunta. Ante la moción de UPyD para acabar con la desigualdad fiscal (defendida por el diputado Carlos Martínez Gorriarán), las otras siglas (todas juntitas) votaron en contra. Resultado de la votación: 5 votos a favor; 0 abstenciones; y 302 votos en contra. Ole, ole y ole.

Cuando a algunas personas se les pregunta si son racistas, o si son homófobas, o si son machistas… responden de inmediato que no, y acompañan su negativa con un `pero´. En muchas ocasiones, uy, échate a temblar cuando aparece la conjunción adversativa. Algo parecido ocurre en el caso parlamentario al que nos referíamos. Hay partidos a los que se les llena la boca con la palabra igualdad, y no tienen inconveniente en aferrarse a algún `pero´, para defender con fervor la desigualdad fiscal. 


Así andan los `PEROristas´: con PEROS en la lengua.



(*) artículo también publicado en el blog personal de Tribuna de Salamanca (25-9-2013) 

jueves, 29 de agosto de 2013

Una palabra vale más que mil tópicos


Parecía, pero no era. Agosto nos ha brindado la foto de dos atletas rusas cuyo beso en el podio fue interpretado como un acto de reivindicación y denuncia. Luego resultó que no.

La errónea lectura de la foto desmonta, por sí sola, ese manido dicho de que "una imagen vale más que mil palabras". El falaz tópico es un absurdo soniquete. Hay imágenes muy valiosas, por supuesto. Y hay palabras que también. Presuponer que, por definición, toda imagen va a valer más que las palabras, resulta tan prejuicioso como presuponer la operación inversa.

El cliché, en su simpleza, olvida que las palabras también son creadoras de imágenes: de imágenes mentales. Ponemos rostro a los personajes de una novela que estamos leyendo con intensidad; o, por ejemplo, cuando estamos escuchando un pasaje radiofónico bien cuidado, dibujamos la escena en nuestra cabeza a partir de palabras (y efectos, y silencios, y músicas) que hayan sido empleadas con destreza.

Un último caso, por no alargarnos en exceso: "Abre tus ojos verdes, Marta, que quiero oír el mar". Por mucho casting ocular que se realice, no habrá ojos que estén a la altura de los que fotografía José Hierro. Además de la sinestesia, lo inconmensurable de sus palabras escapa al gran angular, y no cabe en ningún objetivo.

Ese verso posibilita que cada receptor diseñe e imagine los ojos que han sido trazadosLa imagen que llegue de fuera resultará, en comparación, decepcionante. Cuando no son los que estamos soñando (o cuando no son aquellos que alguien nos ha hecho soñar a través de su palabra), por hermosos que sean unos ojos... no se escucha el mar al contemplarlos.

¿Quiere todo ello decir que la palabra obligatoriamente va a valer más que mil imágenes? Pues no, ya se dijo: ni una primacía ni la otra. Dependerá de qué imágenes; dependerá de qué palabras. Si alguien pretende jerarquizar entre unas y otras, dígame cuáles, y ya intentaremos decirle cuándo.

La imagen de las atletas rusas requería pie de foto (al menos si apostamos por una información superadora de las ensoñaciones). Los ojos verdes de Marta no se agotan en una instantánea, puesto que cada destinatario hará uso de su particular e imaginaria polaroid. No podría ser de otro modo... cuando el fotógrafo se llama José Hierro.

miércoles, 24 de julio de 2013

Con la que está CALLANDO


“(…) y el silencio no sabe,/ amedrentado,/ imponerle su voz a tanto estruendo”. Parecería que Gilabert Ramos escribió este verso, hace años, para describir los mutismos gubernamentales que nos envuelven.

Rajoy es así. Utiliza la callada como cayado. Y se sirve del callar… para ir cayendo. Lástima que en esa caída, no es sólo que caiga él (tanta paz llevare como descanso podría dejar), sino que hace caer el prestigio de las instituciones; y hace caer los intereses del conjunto de la ciudadanía; y hace caer la solvencia de este lastrado sistema democrático.

Con la que está cayendo, en la calle, calla. Y con la que está callando, cuanto cae… cae más fuerte. Pero a Rajoy no le preocupa. Eso no va con él. Él, total, tan sólo es presidente del Gobierno; y él, total, tan sólo está al frente de un partido cuyas cuentas las ha manejado durante 28 años un tipo que puede tener unos 50 millones de euros en Suiza. Bagatelas.

Quien ose pedir explicaciones por estas minucias (o por el hecho de que al famoso tesorero le haya estado pagando el PP hasta enero de este mismo año; o por el hecho de que el PP negara que seguía trabajando allí, a pesar de que se pudo comprobar que Bárcenas mantenía secretaria, despacho y coche; o por el hecho de Rajoy le escribiera cariñosos mensajes telefónicos cuando ya se sabía que el tal Luis tenía dinerales absolutamente incompatibles con su profesión legal [mensajes como “yo estaré ahí siempre”, “sé fuerte”, “nada es fácil, pero hacemos lo que podemos”, etc]), quien ose pedir explicaciones por estas insignificancias –decía- pasará a ser un irreverente desestabilizador con ganas de causar mal. Ésa es la sesuda lectura que se ha venido propagando desde los círculos peperos. 

Las obras completas de Rajoy (publicadas en plasma y SMS) ya nos lo advirtieron: la tranquilidad “es lo único que no se puede perder”. Así que ahí está el estadista: manufacturando cuajo, confeccionando cemento armao… y exportando pachorra al por mayor. Da gloria verlo.  

Y si grimosa está siendo la actitud de don Mariano, qué decir de sus palmeros. ¡¡Fantásticos!! Dentro de esa pléyade de palmeritos, fanes, hooligans y claques, se ha defendido que era sumamente nocivo que Rajoy acudiese al Congreso a dar explicaciones sobre la barcenagada. Puesto que al final va a acudir (decisión revestida de voluntariedad), los defensores de la milonga tendrían que estar enfadadísimos con el presidente, temiendo el ingente daño que va a causar su comparecencia.

Tal enfado sería lo lógico. Pero el afán partidista les hace perder la lógica, probablemente porque el sectarismo, antes, les hizo perder la vergüenza. De modo que los supuestos enfados se ausentan por su brillo. Los entusiastas del paripé elogian a rabiar la talla política del preboste popular: ayer porque no iba; y hoy... porque anuncia que va a ir.

Estas son las mimbres que caracterizan buena parte de la cultura democrática-mediática que nos rodea. Cambian las cabeceras, cambian los líderes de opinión… pero el baboseo que desempeñan es el mismo que (con Gobiernos de otro signo) ejercieron otros medios, ejercieron otros contertulios, y ejercieron otros columnistas.  


A pesar de toda esa sarta de voceros, esta vez, el silencio “amedrentado” de Rajoy no ha podido “imponerle su voz a tanto estruendo”. Rajoy tendrá que hablar: ha buscado un formato que le facilita escurrir el bulto, y ha buscado unas fechas que le posibilitan mayor disimulo. Pero tendrá que hablar. Mal que le pese, y aunque PP y PSOE llevan muchos años erosionándolo, estamos en un sistema parlamentario.

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artículo también publicado en el blog personal de Tribuna de Salamanca (24-7-2013).


lunes, 3 de junio de 2013

a Nuria (y a la docena de años compartidos)





"Había una vez (tal vez sólo una vez)/ una mujer y un hombre que se amaban". Así lo dijo Robert Desnos. Puede (tal vez) que estuviera en lo cierto. Puede (tal vez) que acertara a equivocarse.

Este representante del surrealismo francés, este activista de la Resistencia frente a los nazis, fue deportado a Auschwitz y a otros campos de concentración. Acabó muriendo en el de Terezín.

Robert Desnos lo escribió con hermosas palabras. Tan hermosas (seguro), como erradas (tal vez).

Quizá hubo una vez ("tal vez sólo una vez"), pero quizá fueron incontables casos. Quizá fue de forma fugaz (tal vez sólo fugacidad), pero quizá muchos se quisieron en un siempre. Quizá todo aquello fue pretérito, pero seguro que es presente todo esto.
Hoy, 3 de junio, hay aniversarios en forma de doce. Hoy, 3 de junio, hay una mujer y un hombre que se aman.