miércoles, 29 de diciembre de 2010

El consumo político racional

La consultora Deloitte viene indagando -desde hace varias temporadas- sobre las características que presenta el consumo navideño en diferentes países europeos. Por lo que respecta a España, las conclusiones de su estudio parecen bastante lógicas. La crisis económica y ese desbordado desempleo que venimos padeciendo determinaban el dictamen. Este año (se pronosticó) descendería el consumo por hogar, y además desembocaríamos en unos desembolsos navideños "más racionales", que sustituirían a "compras impulsivas" e innecesarias.

Intentemos extrapolar a la política. ¿También los españoles nos decantamos por un consumo político racional? Me gustaría creer que sí, aunque no siempre está tan claro que así sea. La racionalidad en el consumo político -de afianzarse- permitiría vislumbrar una democracia de mayor vigor y solvencia.

Una democracia en la que la ciudadanía se muestre exigente con las distintas fuerzas políticas (independientemente de que le caigan más o menos simpáticas, independientemente de que las haya o no votado con anterioridad), siempre resulta un buen indicio. Que la ciudadanía analice el grado de cumplimiento que conocieron unas u otras promesas; que la ciudadanía sopese aciertos y errores enre el conjunto de la oferta política... siempre resulta más alentador que ese tipo de electorado que tan sólo actúa en función del prejuicio y el sesgo maniqueo.

Si la racionalidad se abre paso en la política, el electorado encontrará numerosos elementos de juicio que llevarse a la boca, y llevarse a la cabeza... y llevarse a la urna. Por ir a un caso de reciente actualidad. Rosa Díez lleva desde abril batallando en el Congreso que se eliminen los privilegios con que cuentan los parlamentarios en materia de pensiones. Tras meses de oídos sordos, antes del periplo navideño acabaron dándole respuesta a la diputada de UPyD. Respuesta previsible y reiterada: el bipartidismo ha vuelto a hacer piña, como siempre que algo afecta a sus intereses particulares y partidistas.

Al igual que ocurrió cuando Rosa Díez llevó al Congreso una auténtica propuesta para despolitizar las Cajas de Ahorro, o al igual que ocurrió, por ejemplo, cuando propuso una auténtica reforma de la injusta legislación electoral; también en esta ocasión, PSOE-PP, PP-PSOE han vuelto a defender su privilegiado statu quo.

El electorado bien podrá juzgar. ¿Es "racional" tratar de erradicar esos injustificados privilegios? ¿Y qué partido aboga por erradicarlos y qué partidos se muestran bastante conformes y satisfechos con que se mantengan?

[Dicho sea de paso, UPyD en Salamanca también ha preguntado a los candidatos municipales de PP y PSOE. ¿Están dispuestos Mañueco y Cabero a distanciarse del criterio defendido por sus partidos? Ni uno ni otro, por el momento, han querido responder. Tanto su respuesta (si se produce), como la ausencia de la misma contribuyen a que en la sociedad pueda forjarse un juicio racional al respecto. Una forma de ir calibrando a unas y otras candidaturas. Una forma de ir percibiendo en cuáles existe mayor compromiso por la ciudadanía... o en cuáles existe, preferiblemente, defensa de los intereses creados].

Aquella ciudadanía que en vez de racionalidad se decante por simplones etiquetados, pronto comprobará cómo se merma su potencial regenerador. Algo de esto venía a contar Fernando Savater en la presentación oficial de UPyD (29 de septiembre de 2007): "(...) El problema son las personas que, cuando ya han decidido que son de izquierdas o de derechas, dejan las neuronas, dejan el cerebro, y ya no les funciona la cabeza nunca más. Esto es el peligro". Certera -como acostumbra- reflexión de Savater. No podría explicarse mejor (cfr. vídeo más abajo).

En el ámbito comercial, extraño sería que un consumidor volviese a otorgar su confianza a una marca que ya le hubiera engañado con alevosía previamente, o que ya le hubiera ofrecido un servicio manifiestamente insatisfactorio. Raro sería. Más raro debiera ser -y más nocivo e inquietante- que en el mercado político renunciásemos a ese aludida racionalidad.

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viernes, 17 de diciembre de 2010

Poesía es


Poesía es José Hierro, cuando Marta abre sus ojos... y así nos hace oír el mar.

Poesía es Silvio Rodríguez, entonando su Ojalá y preguntando por Quién fuera.
 
Poesía es Johann Pachelbel, arrojando las notas de su Canon, sobre un pentagrama roto.

Poesía es la gran Audrey Hepburn, cuando se viste de Marian o Sabrina, de Joanna o Ariane, de Eliza o hermana Luke, de princesa Anne o Holly. Pero a su vez, antes y después del personaje, Hepburn supo enunciar compromiso... ejercitando su indomable resistencia, y combatiendo con coraje la renuncia.
 
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CODA: Blake Edwards acaba de fallecer. En homenaje al director de Desayuno con diamantes, escuchemos un clásico fragmento. Es la propia voz de Audrey Hepburn. Aunque hay versiones de Moon River a tutiplén... jamás nadie interpretó ese río como ella.
 
Henry Mancini, compositor del tema, estaba convencido de ello. Él hablaba de oídas (fruto de su privilegiado oído musical) y supo oír, con maestría, de lo que hablaba.

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viernes, 10 de diciembre de 2010

Universal

Aniversario, hoy, de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Aunque a algunos pese... UNIVERSAL, que no nacionalista. UNIVERSAL, que no identitaria. UNIVERSAL, que no relativista.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Alarma sin Estado

Zapatero y Rajoy abordan el "estado de alarma". Lo que el bipartidismo no explica es la "alarma" de estar sin "Estado".

lunes, 6 de diciembre de 2010

Alarmaréis, pero no convenceréis

Se cree el controlador que todos son de su condición. Cierto. Pero me temo que no por mucho rubalcabar... se solventará el asunto más temprano.

Ante un Gobierno estadoalarmante, toca parafrasear a Unamuno: alarmaréis, pero no convenceréis.

martes, 30 de noviembre de 2010

El tarro de los hedores

Los nacionalismos, de un signo y otro, enseñan siempre su patita. El miedo a lo foráneo (a lo que ellos consideran "foráneo") suele ser nota común. Está en su tarro de los hedores.

Las elecciones en Cataluña nos han brindado múltiples ejemplos a este respecto. Los Laporta ya han alcanzado representación parlamentaria, los Anglada revolotean en el recibidor... Y puesto que la dinámica no es nueva, desde luego, el reaccionario discurso cuenta también con sus clásicos: desde los que van de malotes para así ganar puntos ante su claque (sirva Puigcercós como ejemplo), hasta los que van de moderadísimos estadistas, preocupaditos ellos ante las impurezas que pudieran suscitar los nacimientos extra-clan (Durán nos lo cuenta).

Y junto a todo este patio, claro, los que imitan los dejes nacionalistoides, aunque luego a veces digan arrepentirse: como cuando Montilla se cayó del caballo-tripartito, y comenzó a asegurar que quizá las multas lingüísticas no eran lo más apropiado... después de haberlas amparado en su mandato (qué bochorno, don José); o como cuando Sánchez-Camacho nos vino con el espontáneo error que se había producido en su videojuego. Su grimosa explicación está a la altura del grimoso artefacto (qué bochorno, doña Alicia). Ocurre algo parecido al espectáculo que ofreció en abril, cuando salió a explicar los xenófobos dípticos de García-Albiol: dípticos que ella misma estuvo distribuyendo, y dípticos ante los cuales nunca depuró ninguna responsabilidad (ni sobre sí misma ni sobre el susodicho concejal de Badalona).

Pues eso. Por aquí y por allá. Arriba y abajo. De esquerra a dreta. De las burdas y transparentes poses, a las formas que tratan de enmascararse en algún disimulo y paripé. De los partidos manifiestamente nacionalistas, a los que dicen no serlo, pero sin embargo imitan sus maneras, en aras de algún rédito electoralista... o algún emplazado intercambio que les permita tocar poder.

El tarro de los hedores está abierto. El tarro de los hedores... sigue destilando sus esencias.

domingo, 10 de octubre de 2010

Vargas Llosa y UPyD: más allá del simplón etiquetado

"¿Has visto que le han dado el Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa?", pregunta la mujer a su pareja. La respuesta del sujeto es inmediata: "¿Él es de derechas o de izquierdas? Lo digo para saber si alegrarme".

El diálogo emana de una viñeta. Una viñeta de Ricardo (El Mundo, 8-10-2010, pág. 3) que en modo alguno es gratuita caricatura. El fondo del diálogo habrá rondado la cabeza de no pocos. Los hay que no logran salir de ese dual esquematismo. Pobrecillos.

Para algunos, el mundo tan sólo se estructura en izquierdas y derechas. A partir de ahí, a partir del etiquetado que ellos han repartido de forma unilateral, las personas, las ideas, las medidas, los indicadores, las obras, los proyectos... automáticamente pasarán a ser buenos o malos. Plausibles o detestables en función de la divisa ideológica que ellos mismos han ido asignando. No les pidas un análisis racional que sustente su juicio. Será suficiente que aquello que están juzgando lleve la etiqueta de sus amores o de sus odios.

Desde esas premisas, como es lógico, el sesgo está servido; y el maniqueísmo macera en la cocina. Cuando la racionalidad escasea, poco bueno puede esperarse. Y lamentablemente, así tiende a suceder dentro de la democracia española. Para empezar, porque los dos partidos mayoritarios que nos han caído en suerte, acostumbran a rebozarse en esa dinámica del sectario etiquetado: para oponerse a algo les bastará que la iniciativa haya sido propuesta por la bancada oponente (salvo en aquellas cuestiones donde entran en juego los intereses partidistas de su común y compartido chiringuito... en esos casos, ahí sí, votarán en perfecta sintonía). Se deduce de todo ello que sepamos el resultado de las votaciones parlamentarias antes de que se hayan votado; y antes, incluso, de que hubiera llegado el momento de debatirlas. ¡Donde esté el etiquetado, ay, que se borre todo argumento! Así nos va.

Hay un partido que se propuso, desde su aparición, romper con esa torticera dinámica. Un partido que, en su propio Manifiesto fundacional, se atrevía a decir que "los ciudadanos no nacen siendo ya de izquierdas o de derechas ni con el carnet de ningún partido en los pañales". Un partido que ha renunciado al simplón etiquetado de izquierda-derecha, y que prefiere hablar de progreso. No se trata de mero maquillaje terminológico, sino que el ajuste encierra su razón de ser.

El concepto de progreso se puede definir de manera bastante más precisa y racional que las otras abstracciones. Dicho con brevedad, contribuirá al progreso aquello que combata la tiranía, la miseria y la ignorancia. Se requiere, pues, algo más que colocarse el dedito a la altura de "la ceja", y algo más que hablar de "las chuches" y "la niña". Propiciará progreso aquello que favorezca una mayor libertad en la ciudadanía, aquello que más y mejor logre liberarla de los resortes esclavizadores que han sido enunciados.

Sin la noción de progreso (cosa distinta a ciertas posturitas... y a ciertos posturitos vacíos de todo contenido) imposible resulta plantearse el saneamiento democrático, que tan imprescindible sigue siendo. Pero a su vez, ese partido aludido también añade algo más: que ni aquellos personajes o movimientos catalogados como izquierda ni aquellos otros catalogados como derecha presentan el monopolio del progresismo o de la reacción. Por ilustrar la idea con despreciables autócratas: que tipos como Videla o Castro, como Pinochet o Ceausescu, como Franco o Chávez... se ubiquen en tradiciones ideológicas diferentes, es algo que resulta bastante secundario. Lo sustancial es que estamos ante grimosos tiranos de preclaro comportamiento reaccionario. Dictadores que, por muy distintos que se creyesen entre sí, se parecen como dos gotas... de fanática intransigencia.
En consecuencia, tocará ir analizando propuesta a propuesta, y será el análisis racional de las mismas el que pueda determinar si nos encontramos ante una iniciativa de progreso... o ante una iniciativa manifiestamente reaccionaria. Y a esa conclusión no se llega porque las siglas de éstos o aquéllos tengan ningún pedigrí ni porque dispongan de un supuesto Rh ideológico. El pogreso, como el movimiento, se demuestra andando: se demuestra en función de lo que se dice y en función de lo que se hace... No por la cuna que le brinden tales o cuales siglas.

Ese partido al que aludo, ese partido que apuesta por la racionalidad, se llama Unión Progreso y Democracia (UPyD). Un partido transversal ideológicamente, y superador de esos etiquetados que habitualmente tan sólo sirven para ser empleados como arma arrojadiza (con los ajenos) o como caricia babosa (con los propios).

El hecho de que UPyD escape a esas simplezas maniqueas, explica que inquiete a quienes todo lo ven desde el prisma izquierdoso-derechista. A todos éstos les incomoda que haya un partido que descoloca sus prejuicios, y que dificulta sus torpes encasillamientos. Qué se le va a hacer. A algunos, con UPyD, les pasa lo que al personaje de la viñeta le ocurre con Vargas Llosa.

Por cierto. Desde el mismo nacimiento de UPyD, el flamante Nobel de Literatura viene dándole su apoyo. Y lo hace en función de razones y argumentos (a modo de ejemplo, aquí puede seguirse la intervención de Vargas Llosa en la presentación oficial del partido, el 29-9-2007). Ya que muchos medios han pasado de puntillas por este dato (algunos de puntillas... otros, incluso, levitando), no está de más recordarlo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Apuntes facebookeros (septiembre 2010)

30-9-2010


"Gelatinosa" pregunta, señala el gelatinoso populista. El tipo (de insufrible monserga, de inacabable perorata, de insultante monólogo) osa decir que le "apasiona el debate".

El inquisitorial Chávez, además, se atreve a enarbolar la "ética", la "honestidad" y la "vergüenza". Como es obvio, las palabras están al alcance de cualquiera. No así su significado.


Coda: Periodista que formula una pregunta que a Chávez incomoda. Una pregunta ligada al número de votos obtenidos por la oposición... y al número de escaños que le han sido asignados.



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29-9-2010

La transversalidad es un gran hallazgo. Hacía mucha falta su papel en nuestro escenario político. Dejar atrás sectarismos maniqueos, ir más allá de simplificadores etiquetados, aplicar la racionalidad en busca del mayor progreso (sin presuponer que la formulación progresista va a ser patrimonio exclusivo y obligatorio de los unos o los otros)... se echaba en falta dentro de nuestra democracia.
Hay un partido, UPyD, que la asume y abandera. Hoy cumple su tercer cumpleaños.

Coda: David Ortega, en el primer aniversario de Unión Progreso y Democracia, reparaba de manera especial sobre el reseñado concepto de transversalidad.


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28-9-2010

Ese clásico dicho sobre el martillo. Quien se martilliza, a su alrededor sólo ve puntas susceptibles de ser martilleadas.
Para el nacionalismo, Beckett es un clavo bien jugoso, al que poder aporrear sin compasión ni miramiento. El fin nacionalistoide justificará siempre cualquier medio... y cualquier ridículo.

Coda: Félix de Azúa, "No hay quien se escape".


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22-9-2010

El lodazal del bipartidismo. Esa clase política incompatible con el criterio profesional y con todo aquello que no se preste al dogma partidista. Los dos partidazos que nos gobiernan y opositan brindan, y han brindado, continuos ejemplos. Atendamos a uno más.

Coda: La destitución oficial se produjo el pasado viernes. Tres enlaces, a modo de muestra, apuntan en la misma dirección. Corresponden a publicaciones que no acostumbran a ser coincidentes en sus análisis (El País, Público, El Mundo), pero que a veces, claro, han de corroborar un mismo sonrojo democrático.


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16-9-2010

Supuestos patrones de belleza, que se invocan de manera fundamentalista, discriminatoria y cercenadora. No ocurre por primera vez. Lamentablemente... tampoco será la última.

Coda: `Elle´ aclara la piel de Gobourey Sidibe en una de sus portadas más polémicas.


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10-9-2010

A la BBC le entran los pudores ante el término "terroristas". Espada, certero, desmonta esa sinrazón de la cadena.

Coda: Arcadi Espada, artículo titulado "Abc". Cfr. el 10 de septiembre de 2010 en El Mundo (pág. 2) ó en la web del propio autor.

martes, 7 de septiembre de 2010

Elefante, aniversario y `nuncaestarde´


Permanecía atado sin necesidad. Habría podido soltarse, puesto que de hecho era más fuerte que la sujeción. Pero sin embargo, lo que son las cosas, se había empeñado en hacer insalvable la atadura. Así le ocurre a "El elefante encadenado". Relato que podría brindarnos lecturas extrapolables a la política y, más en concreto, a la democracia en España.

Situémonos en el legendario mundo del circo. Cuando el elefante acaba en la pista su número, se ve atado a una pequeña estaca. Llama eso la atención: ¿por qué un animal tan poderoso como el elefante puede ser amarrado por una insignificante estaca?


La hipótesis de que el elefante no escapa porque está amaestrado encuentra sus limitaciones (si estuviese adiestrado... no haría falta entonces atarle). De modo que toca buscar otra explicación. El elefante, de pequeño, había tratado de liberarse. Había probado de múltiples formas, y siempre había fracasado. En aquel momento carecía de fortaleza suficiente. Había acabado rindiéndose. Aceptó como imposibilidad lo que tan sólo era una dificultad pasajera, y esa claudicación fue la que le mantuvo atenazado de mayor. Llevaba grabada en su memoria la renuncia.
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Pienso en este relato cuando reparo sobre algunas de las insuficiencias que afectan a nuestro sistema democrático: desde la ley electoral (que ha roto con el sagrado principio de que el voto de cada ciudadano ha de valer lo mismo... vote donde vote y vote a quien vote), hasta la mejorable independencia del poder judicial (las cuotas partidistas del CGPJ ilustran cómo los partidos mayoritarios no han dudado en entrar como paquidermo en cristalería).

En éstas y otras insuficiencias democráticas, el bipartidismo no ha querido encontrar solución a las lagunas. Esos vicios democráticos acaban resultando ventajosos para fuerzas como PSOE y PP, a pesar de que a cambio tengan que pagar no pocos peajes al nacionalismo. Esta lógica ha anclado el impasse que padecemos. PSOE/PP siguen haciendo su inacción, a la sombra del hoy por ti, mañana por mí.


Ambas formaciones son tremendamente conservadoras de ese statu quo que les ha reportado privilegios. En ésas estamos. En ésas venimos estando desde hace años. Una parte de la ciudadanía, como el elefante de la fábula, ha acabado aceptando que esos lastres democráticos han de ser obligatorios. Ha adoptado el mismo carácter acomodaticio y conformista que caracteriza a PSOE y PP, a PP y PSOE (tanto da, que da lo mismo; porque alternancia serán... mas en modo alguno alternativa).


A finales de este mes se cumplen tres años de un nacimiento. El 29 de septiembre de 2007 se presentaba oficialmente Unión Progreso y Democracia (UPyD). Muchos auguraron su inmediato fracaso. Muchos vaticinaron su inminente disolución. Muchos pronosticaron su temprano derrumbe. Bien. Para sorpresa de listos y nigromantes... Aquí estamos. Aquí seguimos.

UPyD fue tratado con indiferencia, desprecio o burla en ciertos círculos mediáticos y financieros. Aquéllos ningunearon su mensaje regenerador; y éstos le privaron de cualquier crédito monetario. A pesar de éstas y otras múltiples trabas, a día de hoy, UPyD es el único partido capaz de defender el mismo discurso en cualquier autonomía (apartándose así de los acostumbrados clientelismos y las tópicas baronías que tanto abundan por otros lares); y a día de hoy, la situación económica de UPyD es rara avis en la política española, por la transparencia y saneamiento de sus cuenta.


UPyD prosigue en su batalla por una regeneración democrática que se vuelve cada vez más imprescindible. Nació para no embadurnar la causa justa. Nació para no callar ni ante los unos ni ante los otros.
 
 
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Aunque existen votantes que han optado (o se han dejado llevar) por la apatía y el adocenamiento; por fortuna también existe otra ciudadanía que presenta un perfil bien distinto. Una ciudadanía que se resiste al infantilismo en que algunos quisieran encerrarla. Una ciudadanía que apuesta por romper grimosas y sectarias ataduras. Una ciudadanía que se ve con fortaleza como para intentar desprenderse de torticeras estacas.


Algunos nudos (especialmente los de la cabeza) dificultan echar a caminar. A diferencia de lo que le ocurría al elefante del cuento, existe ciudadanía que lleva en su memoria grabado el nuncaestarde.
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martes, 3 de agosto de 2010

Apuntes facebookeros (agosto 2010)

El Ayuntamiento de Salamanca es medalla de plata en oscurantismo. De los 110 mayores ayuntamientos españoles, la transparencia del salmantino se sitúa en el puestecito 109. Ahí es nada.

La reacción del gobierno municipal de Lanzarote (PP) ha sido idéntica a la que es habitual en el gobierno nacional de Zapatero (PSOE): HACER OÍDOS SORDOS ANTE LA REALIDAD QUE RESULTE INCÓMODA.

Persiste la burla a la ciudadanía. Persiste el insulto a la inteligencia. El bipartidismo sigue optando por el show must go on.

Coda 1: Índice de Transparencia de los Ayuntamientos (ITA 2010).

Coda 2: Nota de prensa publicada al respecto por UPyD en Salamanca

lunes, 26 de julio de 2010

Apuntes facebookeros (julio 2010, c)

Aparenten el color que aparenten, todas las tiranías se esfuerzan en prostituir el lenguaje. Hoy, 26 de julio, el putrefacto régimen castrista sigue con la cantinela del "Día de la Rebeldía Nacional". Apelan a la "rebeldía" los mismos que reprimen el más mínimo librepensamiento.

Idéntico ejercicio que el de Videla, por poner otro sanguinolento ejemplo, cuando inauguró el Mundial del 78... apelando a "la paz".

sábado, 24 de julio de 2010

Apuntes facebookeros (julio 2010, b)

Los dos partidos mayoritarios simulan hacer algo... para seguir haciendo su inacción. La regeneración democrática choca con sus respectivos intereses, y ellos tienen bien claro qué prefieren. [Cfr., intervención parlamentaria de Rosa Díez (21-7-2010), ante el Decreto-Ley sobre Cajas de Ahorro].

PSOE y PP nunca lo reconocerán, pero les resulta incómoda la voz de una diputada que rompe con ese guión acomodaticio del "hoy por ti, mañana por mí". PSOE y PP harán como que no se enteran, y muchos medios harán también oídos sordos a cuanto provenga de UPyD.

Sin embargo, hay mensajes que van calando; y hay verdades que van abriéndose camino. Aunque el bipartidismo lo lamente, existe ciudadanía que osa abrir sus ojos.

jueves, 15 de julio de 2010

Apuntes facebookeros (mayo, junio, julio 2010)

16-7-2010

Zapatero intuye que las fotitos con el genocida ruandés podrían ser poco fotogénicas (su equipo de asesoramiento ha debido realizarle prolijos estudios para llegar a tal conclusión). Moratinos será quien acuda (vete tú, a mí me da la risa). Y el PP, a través de Arístegui, señala que Kagame es un líder "muy respetado" (por si Catalina no quería arroz... pues eso). Entretanto, yo prosigo expectante ante las movilizaciones de esa intelectualidad a la que ayer se aludía.

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15-7-2010

El presidente de Ruanda, de profesión genocida, mañana es recibido en Madrid por Rodríguez Zapatero. Aguardo con expectación las movilizaciones de cierta intelectualidad. Intelectualidad comprometidíSISISIma, especialmente... según y cómo.

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15-7-2010

"Ha puesto tanto empeño en dividirnos..." (Rosa Díez, dirigiéndose al presidente del Gobierno, en el Debate sobre el Estado de la Nación).

Y también sobre este Debate: réplica de Díez a Zapatero (vídeo, 15-7-2010); "la fuerza de la razón o la razón de la fuerza" (post, 17-7-2010).

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13-7-2010

Con el habitual oportunismo que les caracteriza, y con esa ingente capacidad para infantilizar cuanto tocan con su discurso... González Pons (PP) y Alonso (PSOE) realizan el manido cruce de declaraciones insustanciales. En este caso, discrepan sobre si Rajoy se parece o no a Vicente del Bosque. ¡Y no os lo vais a creer! Uno dice que sí, y otro dice que no... ¡Criaturas!

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10-7-2010

Además de emPULPOlecida y enVUVUZELAda, ¿existe también ciudadanía a la que le pueda interesar el devenir de una Constitución, el devenir de un sistema democrático? Por si acaso la respuesta fuera afirmativa... Manifiesto en defensa del orden constitucional.

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11-6-2010

"Las personas libres nunca preguntan qué va a pasar, sino qué podemos hacer" (Fernando Savater). No nos mires. Únete a UPyD.

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22-5-2010
En ocasiones, el abajofirmantismo encierra sólo pose e impostura. En otras, sin embargo, se vuelve justo e ineludible. "No los dejemos solos": Plataforma de españoles por la democratización de Cuba.

domingo, 4 de julio de 2010

Si usted no queda satisfecho, ¿le devuelve alguien su voto?

Evidentemente que no. Lo que no puede ser no puede ser, y además... el bipartidismo no lo permitiría. Pero sigámonos preguntando: si el producto político llegó, al mostrador electoral, con la fecha de caducidad ya pasada; si se expuso con algún defecto de fabricación, banalidad y populismo; si se vendió, en las rebajas de la sensatez, con resubidas de falsificación y sobreprecios de enmascaramiento... ¿nos queda, a la ciudadanía, algún reconfortante resquicio de defensa?

Traigo todo esto a colación, porque en estas fechas, con el inicio de las rebajas, las Oficinas Municipales de Información al Consumidor suelen ofrecer sus recomendaciones. Recomendaciones para que el consumidor no se vea engañado; consejos para que los gatos no pasen a devorar todas las liebres. [A modo de ejemplo].

No estaría de más que reflexionásemos por qué en la política se nos han birlado ciertas conquistas que, en otros ámbitos, nos parecen ya incuestionables. Dicho de otra forma: ¿está más protegida nuestra condición de consumidores que nuestra condición de ciudadanos? ¿Qué amparo nos corresponde como consumidores políticos, una vez que hemos realizado, en las urnas, nuestra compra respectiva? ¿Resulta viable, en el mercado político, algún certificado de garantías, algún derecho de devolución?

No deja de ser triste que tengamos más salvaguardadas nuestras facultades cuando compramos una simple camiseta (o un lavavajillas, un sofá, una cafetera...), que cuando elegimos a quienes van a representarnos durante cuatro años. Al elegir en las urnas, elegimos a quienes tomarán decisiones en nuestro nombre, y sus aciertos o desaciertos repercutirán en nuestra calidad de vida, e incluso acabarán decidiendo sobre nuestros derechos y libertades. Desde luego que no son detalles nimios; de ahí que sorprenda que haya ciudadanos que digan lavarse las manos con tanta ligereza; y digan no meterse en política; y digan (¡ay!) que ellos son "apolíticos". [Pobres. Qué falso placebo se tragaron. Qué dañino placebo quisieron algunos recetarles].

En 2004 tuve ocasión de defender una tesis doctoral que abordaba el servicio postventa de la política [esta modesta publicación recoge parte de la misma]. Allí se hablaba de servicios de atención al ciudadano (algunas administraciones adoptaron con posterioridad la denominación... aunque no siempre el contenido), y de otras cuantas cuestiones que no caben en este post, pero que guardan conexión con las recomendaciones que hoy siguen haciendo las asociaciones de consumidores. La diferencia es que en el escenario comercial son ya derechos a reivindicar, y en el escenario político... todavía siguen siendo ensoñaciones.

Y si son ensoñaciones no es porque haya condicionantes que no pueden extrapolarse de un mercado a otro. Por supuesto que existen particularidades no sujetas a extrapolación, pero ése no es el problema. El problema es que cierta política, cierta obsoleta política, renuncia a trabajar por aquello que, beneficiando a la democracia, pudiera menoscabar algo sus ególatras y egotistas intereses. Esa anacrónica política se conforma con una mercadotecnia política cuyos éxitos están probados: superficialidad, sesgo, maniqueísmo... y un obsceno derroche que, para financiarse, no ha hecho ascos a la corrupción. [Que el márketing político, en buena parte de casos, haya quedado circunscrito a eso, no será culpa del reseñado márketing; sino de los correspondientes políticos que hayan decidido encargar esas prácticas superficiales, sesgadas, maniqueas y onerosas. Al César lo que es del César... y al cambalache partidista, aquello que se merezca].

Lamentablemente, en la democracia española escasean los libros políticos de reclamaciones. Una vez que hemos acudido a votar, los partidos que encarnan la apolillada política tienden a desatender sus obligaciones, despreocupándose de la ciudadanía hasta los siguientes comicios. Entre elección y elección, languidecen las constantes vitales del Estado de Derecho. Los dos partidos mayoritarios, en su cortoplacista visión, acostumbran a juguetear con su habitual onanismo político; y los partidos nacionalistas, en su ombliguismo identitario, suelen continuar con su cansina deriva. Unos y otros, eso sí, ponen buen celo en acallar la voz de un partido como UPyD. Esa voz magenta les resulta incómoda, porque la causa justa les sigue pareciendo una auténtica anomalía.

Aunque nadie pueda devolverle el voto si usted queda insatisfecho, sí existe la posibilidad de una evaluación continua, racional y exigente a lo largo de la legislatura. Y sí existe la posibilidad de renunciar al panfletario sectarismo. Y sí existe, claro, la posibilidad de discernir entre la política democrática... y los trileros de la política.

Coda: Ya que recientemente ha presentado Luis de Velasco su última obra (No son sólo algunas manzanas podridas), convendrá también recordar un magnífico libro del que es coautor: La democracia plana. Los documentados análisis que iban sucediéndose en cada capítulo venían a constatar la existencia de un deteriorado sistema político. Evocamos hoy este título en relación a ese bajo perfil democrático en el que España sigue tropezando.

miércoles, 2 de junio de 2010

El rasgamiento (publicitario) de vestiduras


A Rajoy le han entrado ahora las preocupaciones por el gasto electoral. Seguro que Zapatero no le va a la zaga, y dentro de poco nos anuncian ambos que van a realizar grandísimos recortes electorales. ¡Muy bien, que no se diga! Estos señores, tan enternecedores, emocionan con cada uno de sus gestos. Sus ademanes de responsabilidad y sus rasgamientos de vestidura vuelven escarpia cada cabello. Aplaudamos sin parar.

Indudablemente que es de agradecer que se corten un poco con el derroche propagandero (nada que ver con la propaganda cabal, juiciosa y de contenido, que también sería posible encontrar... aunque antes habría que atreverse a buscarla). Se agradece, decía, que asuman un poquito de recato en aquello del gasto superfluo, maniqueo, sectario y simplificador. ¡Sólo faltaba!, cabría añadir. Sólo faltaba en función de cómo está el patio de nuestra economía; y sólo faltaba, también, si tenemos en cuenta que buena parte de su publicidad, al bipartidismo le llega bajo un ropaje aparentemente informativo... de los medios más afines que cada cual se gasta. [Esos ejercicios publipropagandísticos que simulan ser información no son, como a veces se supone, "publicidad gratuita". No, no, no. Los favorcitos mediáticos acostumbran a tener contraprestación, y las formas para saldar el "qué hay de lo mío" son múltiples y variadas].

Es razonable que en esto del gasto electoral Rosa Díez haya demandado "predicar con el ejemplo"; como razonable resulta que ya en 2008 solicitara en el Congreso la eliminación del mailing electoral (además del ahorro, el reseñado mailing supone uno de los más grandes menoscabos que los ciudadanos padecemos en cuanto a la igual condición para ser electores y elegibles). Tan razonable resultaba la medida que -conociéndoles- también lógico resulta que PSOE y PP rechazaran perder otro de sus privilegios. Sabido es que la calidad democrática interesa mucho a los estadistas sociopopulares que gobiernan y opositan.

Pero ya habrá tiempo de detenerse en estos y otros pormenores. Para no hacer muy extenso este post, limitémonos a ofrecer algún ejemplo, entre los muchos que podrían extraerse. Podrá evidenciarse así el nuevo ejercicio de coherencia (¡uno más!) que frecuenta el bipartidismo.


1) El PP opta por regalar tostadoras a los periodistas (diciembre de 2007). Es su regalo navideño. ¿No es estupendo? ¿No es una fantástica muestra de austeridad y decoro? ¿No son conmovedoras esas tostadas con la gaviota grabada? Pues eso. Se adjuntan imágenes: absolutamente reales y fidedignas. Chapeau, don Mariano.
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2) El Gobierno del PSOE opta por regalar zapatillas a los jóvenes (marzo de 2006). Se trata de las famosas "Keli Finder", y en el propio anuncio del Ministerio de Vivienda y del Consejo de la Juventud se afirma: "Obviamente no podemos conseguirte casa, pero de momento te ayudamos a buscarla". ¡Espléndido! El insulto a la inteligencia es tan "obvio", como la imposibilidad a la que alude el propio mensaje publicitario. Una vez más, dinero tirado a manos llenas.
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3) Sin embargo, como casi siempre todo es susceptible de empeorar... Pues eso. El PP de Badalona no ha tenido inconveniente en realizar un infame panfleto publicitario donde se coquetea con la xenofobia (abril de 2010), mientras las Alicia Sánchez-Camacho y toda la cúpula nacional del PP escurren el bulto, haciendo como que la cosa no va con ellos.
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Y entretanto, para que no decaiga, Rodríguez Zapatero nos había llegado de nuevo con su chistera, y sacaba de ella su Ley de Economía Sostenible. Para dar a conocer este deslumbrante hallazgo, el PSOE organizó un mitin-show tan oneroso, como ridículo (22-11-2009).
Se adjunta a continuación un video de muestra. También aquí, por supuesto, las imágenes son completamente reales. En ocasiones la realidad supera a la ficción. En otras, simplemente... lo real alcanza el sonrojo; y lo real muta en bochorno.

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domingo, 16 de mayo de 2010

La realidad no está prohibida (aunque el bipartidismo siga sin enterarse)

La responsabilidad de nuestros gobernantes y oposicionistas es tanta, que unos y otros llevan tiempo rebozándose en el espejismo.

Los espejismos presentan un ligerísimo inconveniente. Una diminuta e insignificante dificultad: su inexistencia. Salvada esa nimia objeción, los delirios siempre han tenido gran aprovechamiento propagandístico.

En los regímenes totalitarios, el delirante discurso oficial no admite réplica. Toca aceptarlo de forma sumisa y paciente: la población súbdita traga con él creyéndoselo a pies juntillas, y a los clandestinos disidentes les toca guardar silencio, si no quieren sufrir las correspondientes represalias de los burócratas mandamases.

En los sistemas democráticos, la tentación de la entelequia también persiste, pero no es costumbre que se convierta en práctica asentada e institucional. En España, sin embargo, aflora. Me temo que por estas tierras, la entelequia es política de Estado. Una dinámica tan acomodada en nuestro devenir político, que se proclama con todo cuajo en campaña electoral, y se pregona sin mayor rubor a lo largo de la legislatura.

Asimismo, hay un punto en el que enarbolar quimeras deja de ser una anecdótica ingenuidad, para pasar a ser burda patraña. Falacia que sólo busca enmascarar los hechos, eludir las responsabilidades, y contribuir a la maquinaria del despiste, la ocultación y el embotamiento.

La enajenación, que el bipartidismo sociopopular pregona con desparpajo, requiere de un sostén imprescindible: la complicidad de quien la escucha, la complicidad de quien la aplaude, la complicidad de quien la vota. El fenómeno no ha sido extraño en la política española. Ahora, y durante las mayorías parlamentarias que han venido disfrutando socialistas y populares, no ha escaseado la second life política. Entretanto, y con entusiasta alborozo, las interesadas invenciones han sido convenientemente jaleadas por la respectiva claque de cada cual.

Un patio de butacas alabardero facilita la chusca interpretación. No puede sorprender que sea el tipo de auditorio que gusta a los malos intérpretes (incluidos, claro, los políticos). Pero como es obvio, las ensoñaciones partidistas no deben ser confundidas con lo real; y los hechos (también los desagradables y poco vistosos, también los molestos y poco electoralistas) no desaparecen por ser encubiertos.

"La realidad debería estar prohibida", nos enseñaba Almodóvar en La flor de mi secreto [se adjunta secuencia]. Se esté o no de acuerdo con ese supuesto deber estar, la realidad se empeña en seguir existiendo. Tozuda y vanidosa, la realidad no claudica ante tal tipo de prohibiciones.

Como el cartero, lo real siempre llama dos veces; y cuando se ignora su llamada, persiste en aporrear. En ocasiones -mira por dónde-, la puerta se viene abajo.


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Coda 1: El pasado día 12, en el Congreso, Zapatero anunció unas medidas que rectifican, de raíz, cada uno de esos dogmas que ha venido reiterando hasta el hartazgo. Que le tocase enmendar la política y la pose que ha abanderado durante más de dos años, no se debe a un inminente avatar que acontece de forma imprevista y azarosa. Por supuesto que no. Durante más de dos años, el presidente del Gobierno prefirió desoír una realidad que podía haber sido diagnosticada. Desoírla (a través de la negación, el maquillaje, el disimulo o el amordazamiento) no supuso que la realidad desapareciese. Desoírla conllevó, tan sólo, que esa realidad incómoda... hiciera más cruentas sus incomodidades.

Coda 2: En esa misma sesión del Congreso, Rajoy aconsejó a Zapatero que llamase "a las cosas por su nombre" y que admitiese "la realidad". Bien está. Bien está que así fuera; mejor estaría que así sea; preferible ha de ser que se aplique el cuento. Rajoy insiste en que no se le entendió cuando recientemente salió a defender a Camps con aquello del "diga la justicia lo que quiera". Ya se sabe: que si el fuera de contexto, que si las inferencias erróneas, que si el zumba, que si el dale. Pero lo cierto es que el PP también ha optado por eludir otra realidad embarazosa. Esa realidad en la que el sonriente Camps vuelve a estar imputado... mientras sigue impertérrito en su cargo. La sonrisa del presidente valenciano se ha vuelto mueca, y su mueca suscita bochorno.

sábado, 8 de mayo de 2010

Lo que nos diferencia (a quienes abanderamos `lo que nos une´)

"El problema que Díez quizá tenga que afrontar pronto, como Clegg, es el de demostrar que es tan distinta como quieren creer quienes apuestan por ella", escribía Ignacio Camacho en los arranques de la campaña británica.

Pues bien, ciertamente, algunos sí creemos que existe esa distinción. Y para demostrar que tal creencia no es un mero acto de fe, ofrezcamos algunas pistas sobre por qué el proyecto de UPyD puede -con nitidez- distinguirse del resto de la oferta política. El listado exhaustivo de puntos no cabría en un artículo de naturaleza periodística, pero me conformaré hoy con ir esbozando algunas pistas, a las que se dará continuidad más adelante.

UPyD abandera, desde su nacimiento, "lo que nos une". Algo que diferencia a este partido respecto al paisaje político hegemónico. Un paisaje en el que la tabarra diferencial marca la pauta, y las murgas identitarias (revestidas de nacionalismo, regionalismo, localismo) son el abc de la política al uso. Ya sólo esto serviría para distinguir a UPyD frente a todos los partidos etnicistas que por ahí abundan, pero también, ya sólo este rasgo permitiría distinguir a UPyD de un PSOE y un PP que dejaron hace tiempo de ser nacionales.


Las obsesiones electoralistas hacen que los dos partidos mayoritarios vayan cambiando en cada sitio su discurso... en función de cuál sea el electorado al que se dirigen. Y a todo ello suele sumarse la presencia de los respectivos barones: esos asombrosos próceres de la territorialidad, ante los cuales, las cúpulas centrales de los partidos eluden dejarse algún pelito en la gatera. Prefieren dejar hacer, antes que asumir un supuesto coste electoral. Y sus cuentas (las de los votos en clave partidista, no las de la macro y microeconomía), hasta ahora les han venido saliendo. Con esas miras, la demagogia y el ombliguismo del terruño han ido retroalimentando unas dinámicas que no conocen fácil freno.

En las elecciones generales de 2008, además del tiempo récord en que reunió candidaturas para todas las circunscripciones, UPyD fue el único partido que concurrió en toda España bajo las mismas siglas. De ahí se desprendía una premisa que ha seguido sosteniéndose: la defensa del mismo discurso para el conjunto de la soberanía. Un mismo discurso, con independencia de que resultase más o menos simpático defenderlo en un lugar u otro; y con independencia, pues, del rédito electoral que supusiese reafirmarlo aquí o allí. Se evitaba de esta forma la tentación (perversa y dañina tentación) de subordinar el interés general a cada uno de los intereses particularistas.

Si lo dicho es un rasgo caracterizador de UPyD, no puede decirse lo mismo respecto a PSOE y PP. Dos ejemplos recientes: (a) la actitud que el PSOE de Zapatero viene manteniendo frente al PSC de Montilla; (b) la actitud que el PP de Rajoy mantiene ante el PP de Camps.


Montilla, día a día, hace sus esfuerzos para rivalizar en nacionalismo con CiU y con ERC. Mientras asegura no querer "presionar" al Constitucional, anda con sus misivas a entidades y ayuntamientos de Cataluña, para que se sumen a su reivindicación de que el TC se declare incompetente a la hora de sentenciar sobre el Estatut. Ante este tipo de ademanes (que ya no suponen sorpresa en el PSC), llama la atención que el PSOE -con todas sus siglas- asienta, trague y justifique.

Y por lo que a PP se refiere, más de lo mismo, y fenómenos parejos. Cómo no recordar, por no ir más lejos, esa lección que Rajoy ha sabido brindar el pasado día 6. El pobre, tan rehén del PP valenciano, llega al sonrojo de apostar por Camps... con independencia de lo que pueda decir la justicia. Ole, ole. Se ve que el código ético del partido, sobre el que tanto hablaron, vuelve a precisar alguna enmienda.

Ayssssss. No es ya sólo que los dos grandes partidos hayan perdido el más mínimo sentido de Estado. Es que han renunciado a buscarlo. Insistentes y tozudos, se empeñan a diario en demostrarlo. [continuará]

domingo, 4 de abril de 2010

Perdonen que no aplauda (a izquierdas y derechas reaccionarias)

Las columnas de Maruja Torres van encabezadas con el clásico epitafio: "Perdonen que no me levante". Pues muy bien. A mí, que se levante o que se siente me importa lo mismo: casi tanto... como NADA. Si le parece, puede escribir sus artículos recostada o erguida; repachangadita en su sofá o haciendo el pino puente; ejercitando la genuflexión... o en primer tiempo de saludo. Como desee.

Ahora bien, si la señora Torres decide pedir disculpas, preferible sería que las pidiese por lo que sí las merece: el insulto, por ejemplo. Maruja Torres es una de esas profesionales en las que a veces el insulto sustituye al argumento. Obsérvese que he escrito "a veces", por aquello de intentar ser justo... ¡y por si le pudiera servir (a ella) de precedente!

Maruja Torres insulta tan sólo de unas guindas a unas brevas que suele cosechar con periodicidad. Vayamos con una de brevas acontecida hoy mismo: "Acabo de recibir mensaje de Javier Bauluz, nuestro premio Pulitzer de Fotografía, que tiene en su haber, además de otros premios, haber ganado en los tribunales a una de las ratas más retorcidas que habitan en esta profesión, cuyo nombre les ahorro para que no vomiten" (Maruja Torres: "Periodismo humano", en El País, 4-3-2010).

A la susodicha le basta con el vómito. A mí, no. Por ese motivo, yo no quiero dejar de subrayar el brillante trabajo que ha realizado Arcadi Espada sobre la fotografía en cuestión de Bauluz. Como en tantos otros frentes, Espada brinda ahí una inmensa lección de periodismo.

Entretanto, y además de los insultos, Maruja Torres propicia en su párrafo un interesado equívoco, pretendiendo confundir "los tribunales" con la resolución que perpetró en 2003 la FCIC (Fundació Consell de la Informació de Catalunya). Quien tenga curiosidad y no haya tenido ocasión de seguir el asunto, que se anime a sopesar la elaborada argumentación de Arcadi Espada... frente a las torpes y vergonzantes réplicas con las que trató de rebatirle la reseñada FCIC.

Vayamos con otra de guindas. La periodista, en este caso, comenzaba advirtiendo una "parte buena" en el calentamiento climático. Si éste se precipitase, nos liberaría de unas cuantas cuestiones y personas. En su enumeración, figuraba de forma protagónica "el sinvivir de la albóndiga mediática intentando encontrar Goma 2 aunque sea en el conejo de su madre" (Maruja Torres: "Oigo voces", en El País, 8-2-2007).

¿Ven? Este tipo de intelectualidad es lo que tiene. Y lo más curioso (también lo más triste) no es sólo su tendencia al insulto. Lo sorprendente es esa licencia de la que goza. Maruja Torres, como algunos otros, disfruta de legitimidad para insultar. A ella le está permitido. Lo que en otros sería repugnante amarillismo, insoportable voluntad descalificatoria, inaceptable sectarismo o torticero ejercicio maniqueo; en ella, cómo no, pasa a convertirse en una valiente muestra de periodismo comprometido. ComprometidíSISISISImo, por supuesto.

La supuesta superioridad moral (esa infecta presunción que se autoatribuye cierta izquierda y cierta derecha) parece explicar la sinrazón. La supuesta superioridad moral con que se revisten, de manera excluyente, algunas izquierdas y derechas... conduce a estos paisajes.

Lamentablemente, esas izquierdas y derechas reaccionarias (incapaces de ir más allá del estereotipo y el simplón etiquetado) protagonizan buena parte del discurso político envolvente. Perdonen que no las aplauda.

domingo, 21 de marzo de 2010

El onanismo político de PSOE y PP

PSOE y PP están a lo suyo desde hace tiempo. Lo suyo debería ser lo de todos: para eso son partidos políticos y, para más inri, para eso son los dos partidos mayoritarios. Sin embargo, lamentablemente, no es así. Lo suyo debería ser lo de todos; pero lo de ellos, cada vez más, tan sólo está siendo lo propio.
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Lo de todos es el interés general. Lo de todos es intentar que la democracia en España no acabe siendo un espejismo, con más simulación que certidumbre. Lo de todos, por ejemplo, sería que el voto de cada ciudadano valga lo mismo, con independencia de la opción política a la que se le brinde, y con independencia del lugar donde se vote. Este asunto es el último en el que se han comportado con curioso sentido de Estado. Esta semana, la Subcomisión que ha estudiado en el Congreso la posible reforma de la Ley Electoral, volvía a dejar las cosas en su sitio. Se volvía a demostrar cuánto le interesa al bipartidismo la igualdad ante la ley.
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Todo eso sería lo de todos. Como lo sería aspirar a tener unas Cajas de Ahorro que no estuvieran supeditadas a la directriz partidaria; o como lo sería contar con un Tribunal Constitucional o con un Consejo General del Poder Judicial que no estuviesen determinados por las respectivas cuotas partidistas. Si de democracia hablamos, la independencia de la Justicia y la división de poderes debieran ser -supongo- algo más que ingenuas ensoñaciones. [A este respecto, puede consultarse, en este blog, la entrada del 1 de noviembre de 2009: "Dos no razonan, cuando de la sinrazón sacan provecho"].
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En todos estos ejemplos -entre otros-, ha existido la acción parlamentaria de UPyD, para intentar poner remedio a esos sonrojantes despropósitos democráticos. Conocida ha sido la respuesta de los grandes-grandísimos partidos. A esa tarea de saneamiento democrático que viene impulsando Rosa Díez desde su escaño, los dos partidos mayoritarios no se han sumado. En esa labor no han estado, y lo que es más triste: ni siquiera ya cabe esperarlos, porque se sabe que no van a acudir.
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323 escaños, ahí es nada (169 PSOE, 154 PP). 323 escaños para echarse atrás cuando toca hacer Política con mayúsculas. Quien lo desee, que acuda al Diario de Sesiones del Congreso para comparar, proporcionalmente, el trabajo parlamentario de una única diputada, frente al de esos 323 diputados que integran las bancadas socialistas y populares.
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Ellos, junto a los partidos nacionalistas que también extraen ventaja del statu quo reinante, prefieren dejar las cosas como están. Dejarlas como están es dejarlas erosionar cada vez más, y cada vez más rápido. Así, dentro de nada no estarán como están hoy... ¡Estarán aún peor! Pero eso, qué importancia puede tener para ellos, en tanto que logren conservarse/alternarse en el Poder. Orgullosísimos pueden sentirse.
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Los Rodríguez Zapatero y los Rajoy no encuentran motivo de preocupación. Ellos, cada vez más encantados de haberse conocido, cada vez más ensimismados en su particular y obcecado ombliguismo, están a lo suyo. Y lo suyo, por desgracia, no va más allá de la autosatisfacción personal y del ególatra egotismo de sus siglas.
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Pueden sentirse muy ufanos con su autoplacentera política onanista.
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Coda 1: Incluso el Consejo de Estado ha recomendado reformar la Ley Electoral, con el propósito de traducir mejor los votos en escaños. Se pretendería así aumentar la proporcionalidad de la representación, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y una mayor igualdad de oportunidades entre los distintos partidos que compiten en las urnas. Para esa reforma, el propio Consejo de Estado se tomó la molestia de ofrecer distintas fórmulas... Ha dado igual. PSOE y PP han preferido desoír todo aquello que no encaja en su respectivo (equivalente) guión.

Coda 2 (por complementar y redondear las cifras del vídeo): En las elecciones generales de 2008, a PSOE y PP les salió cada escaño por 66.000 votos. Entretanto, para lograr un escaño IU necesitó 400.000 votos, y UPyD, 300.000. Dicho también de otra forma: UPyD y PNV lograron similar número de votos (UPyD, 303.535; PNV, 303.246). Difieren los escaños obtenidos: UPyD consiguió 1... el PNV, 6.

Coda 3: Desiguales somos -como los arrieritos- y en la ley del embudo nos hemos ido encontrando. Qué vergüenza.

martes, 9 de febrero de 2010

Víctimas todos (salvo verdugos, cómplices y equidistantes)

Se celebra en Salamanca el VI Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo. Cuando alguien se inscribe en el mismo, se le pregunta al interesado: "¿Es víctima del terrorismo?".
Creo entender la pregunta, y en modo alguno pretendo comparar. El sufrimiento de aquellas personas a quienes se les ha asesinado a un ser de su entorno más directo... no puede tener parangón con la condolencia sincera de quien ha sido testigo de ese mismo asesinato.

De igual forma, el sufrimiento de aquellas personas que tienen que vivir con escolta, o que han visto su nombre en el blanco de una diana, o que han visto amenazada la integridad de los suyos, o que tienen que mirar cada mañana los bajos de su coche... tampoco tendrá similitud con la pesadumbre de quien se duele (con sinceridad, pero desde fuera) de esas realidades reseñadas.

Hace cerca de una década, Ricardo y Nacho pintaban la escena que se adjunta (El Mundo, 10 de octubre de 2000). Con la precisión y agudeza que siempre caracterizó a sus viñetas, Ricardo y Nacho dibujaban a un repugnante etarra, regurgitando su odio: "Nosotros sólo matamos para liberar a Euskadi. Quien no pertenezca a la judicatura, a la política, al ejército, o al género humano, no tiene nada que temer".

Ante ese certero diagnóstico, ¿quién no puede sentirse víctima? No pueden los verdugos (bastante tienen con matar). No pueden sus cómplices (bastante tienen con estar al frente de algunos Ayuntamientos del País Vasco... para vergüenza de quienes lo propiciaron con su negligencia, y para vergüenza de quienes lo siguen consintiendo con su dejadez). No pueden los equidistantes (bastante tienen con esa mojigata tibieza suya, mediante la que buscan el punto intermedio entre víctima y verdugo, entre justicia y fanatismo: ¡bastante tienen con tan vomitiva actitud!).

El resto de ciudadanía -la ciudadanía demócrata y defensora del Estado de Derecho- podrá sentirse también víctima, porque víctima también es. Y parafraseando la viñeta de partida, diré que no tengo "nada que temer"; pero en cualquier caso, lo que tema, quiero seguir temiéndolo... por pertenecer "al género humano". Sería absurdo eludir lo primero (el temor), por haber renunciado a lo segundo (el derecho a vivir en plenitud, que es vivir en libertad).

Asemejarse a verdugos, cómplices y equidistantes... te anula como persona: eso sí que es suicida.

martes, 5 de enero de 2010

Porque usted lo vale. Porque tú lo vales

Por eso. Precisamente por eso. Porque existe una ciudadanía dispuesta a renunciar al artero maniqueísmo. Porque existe una ciudadanía dispuesta a no caer en el juego sectario y simplificador. Porque existe una ciudadanía dispuesta a pensar por sí misma, sin dejarse adocenar por ese adoctrinamiento dogmático que le dicta "su partido de toda la vida". Porque esa ciudadanía existe, por eso, precisamente por eso, resulta viable suponer que UPyD seguirá afianzándose en este 2010 que tenemos por delante.
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El clásico eslogan capilar venía formulado en primera persona ("Porque yo lo valgo"), pero igualmente estaba subrayando las valías de su público. Un público que habría de sopesar argumentos y razones a la hora de otorgar o retirar su confianza. ¡Argumentos y razones!, es decir, discurso racional y razonable: esa cosa tan temida por la decrépita política convencional.
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Sin duda, la política convencional que ha venido siendo hegemónica se desenvuelve mejor con un tipo de electorado sumiso y acomodaticio. La política convencional que ha venido gobernando/opositando prefiere un electorado hooligan, proclive a ensalzar cualquier soflama de los suyos... y partidario de vituperar cualquier propuesta que pudiera venir de los otros. [Como es obvio, no digo con esto que todos los votantes del PSOE y del PP configuren ese electorado entusiastamente fanatizado; sí digo -y reitero- que estos partidos se muestran gustosos en esa lidia, y de ahí que intenten propiciar tal clima en los tendidos].
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La política convencional (ajada, cansina y manida) tiende a abusar del torticero estereotipo y del ramplón esquematismo. La vetusta componenda bipartidista (y cómo no, la monserga identitaria de los partidos nacionalistas) acostumbra a dirigirse a su electorado como quien se dirige a una silente y pastueña feligresía. Disfrutan rebozándose en la sesgada consigna, anhelando retroalimentar a un electorado menteatado.
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Frente a esas derivas, existe una ciudadanía que se resiste a ser presa de tales artificios. Una ciudadanía que se resiste a ser contemplada, tan sólo, como carne de cañón electoralista. Una ciudadanía que se resiste a ser empequeñecida por proclamas que sonrojan la inteligencia. Una ciudadanía que se resiste a ser encasillada en escuadrones de buenos y malos. Esa ciudadanía que se resiste... es una ciudadanía resistente (recordemos el mensaje de Camus que es pórtico en el blog de Rosa Díez: "Los resistentes tienen la última palabra").
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Esa ciudadanía existe. De ahí que pueda presumirse que el proyecto de UPyD seguirá creciendo; y seguirá moldeando la esperanza de una regeneración democrática... cada vez más imprescindible. Esa ciudadanía existe. Existe porque usted lo vale. Existe porque tú lo vales.