martes, 16 de octubre de 2018

Otoño es siempre todavía


Yo sé que me dijiste
que tal vez ya no volvieras.
Yo sé que me pediste
que no esperara tanto.
Yo sé que me imploraste
que tratara de olvidar.
Yo sé que me rogaste
que asumiese que no hay forma.
Yo sé que suplicaste
que aceptase el imposible.
Yo sé que me exigiste
que entendiese la derrota.
Yo sé que me ordenaste
que dejara de querer.

Yo sé que sólo dije
que a veces soy desobediente,
que aún estamos en octubre…
y que otoño es siempre todavía.

jueves, 11 de octubre de 2018

Homenaje a José Hierro


Cuánto nunca, Pepe, sin ti y sin tu poesía[1].
Lástima grande que haya sido verdad...
que te nos fuiste[2].
Ahora resta que no sea cierto.
Solo cabe que haya un error.

José Hierro, natural de España,
aunque de nacionalidad poeta[3],
ha fallecido el sábado,
21 de diciembre, 
a consecuencia de una cotidianidad[4].

Él, José Hierro, un hombre como hay pocos,
tendido aquella tarde en su cama[5],
volvió a nombrar la realidad[6]:
el sueño y la vigilia, la Alucinación y lo tangible.
Dimensiones todas ellas tan reales.

A José Hierro, sí, se le ha encogido el corazón.
Es ésa la desventaja de tenerlo; es ése el inconveniente de escucharlo.
Hay muchos que no tienen tal problema. El corazón, a algunos,
se lo extirparon por gangrena, se lo embargaron por injusto,
se les oxidó por abandono... se lo okuparon por desuso.

El corazón de Hierro ha latido el asombro,
pero tuvo que hacer frente también a la vileza.
Para poder seguir latiendo,
optó por aferrarse a lo primero:
nos permite el prodigio de seguir viviendo[7].

Así emprendió caminos:
a veces con veinte años de retraso sobre la esperanza prevista[8].
Hay juguetes que llegan tarde. Hay tristezas que asaltan pronto[9].
Hay derrotas donde se gana (sobre todo porque se aprende).
Hay derrotas que duelen más (porque pudieron ser de otro modo)[10].
  
El corazón de Hierro padeció trizas, duelos y jirones.
Temió incurrir en indeseables olvidos[11].
Vislumbró la nada a pesar de todo[12]. 
Sufrió palabras que no escuchó[13].
Y aguantó también dolorosos contratiempos[14].

Pero el Cantábrico, por fortuna,
acertó a cicatrizar el magullado pericardio.
Hierro resistió al abandono.
Hierro no dejó a la renuncia hacerse fuerte.
Hierro no permitió que le arrebatasen lo irrenunciable[15].  

Un corazón domesticado (que responda en todo a lo previsto)
puede parecer inmensa suerte, y no es más, sin embargo, que desdicha:
controla su habla y su silencio, jamás se desborda en su latir;
pero eso, más que a un corazón, se parece a un microondas.
No hará sufrir en lo malo, pero tampoco, ay, adivinará ni por asomo el sortilegio[16].

El entusiasmo, que acelera lo cardiaco con su ritmo,
encoge a veces el corazón, para hacerlo, a su vez, 
más ancho y acogedor, más abierto y espacioso, con más luz y ventanales.
A Hierro se le ha encogido el infinito,
pero su poesía, siempre, sabrá ensancharnos la mirada[17].

A Hierro le gustaba dibujar.
Cuando sus lectores le solicitaban una dedicatoria,
tenía la amabilidad de firmar a través de sus dibujos.
Ese reseñado 21 de diciembre, tránsito de otoño a invierno,
se difuminaron los colores que con tanto empeño manejaba.

Se puede estar vivo, Pepe, aunque ya no lata el corazón[18].
El nunca, entonces, se vuelve siempre,
y has de seguir, por tanto, habitando siempre entre los vivos: 
porque late tu Agenda y Sin Nosotros; tu Quinta y tu Cuaderno;
tu gesto y tu palabra; tu voz, tu llanto y tu Alegría.



[1] “(...) y cuánto nunca, Paula, / sin ti y sin mí.” (J. Hierro: “Cuánto nunca”).
[2] “¡Lástima grande que haya sido verdad tanta tristeza!” (J. Hierro: “Rapsodia en blue”).
[3] “Yo no soy traidor a mi única patria / que es la poesía.” (J. Hierro: “Monólogo”).
[4] “Manuel del Río, natural /  de España, ha fallecido el sábado /  11 de mayo, a consecuencia /  de un accidente.”  (J. Hierro: “Réquiem”).
[5] “Yo, José Hierro, un hombre / como hay muchos, tendido / esta tarde en mi cama, / volví a soñar.” (J. Hierro: “Una tarde cualquiera”).
[6] “La poesía es dar nombre a las cosas: el nombre / nuevo por el que serán, en adelante, conocidas. Es / descubrir el nombre verdadero, tapado por los / nombres falsos que ostentaban.” (José Hierro: “Elementos para un poema”).
[7] “(...) esta cabeza ha oído historias maravillosas e historias / estremecedoras. Historias estremecedoras que / han modelado horriblemente su rostro, pero / que no recuerda. Sólo recuerda las historias / maravillosas. Son las que le permiten seguir / viviendo todavía.” (J. Hierro: “Cinco cabezas”).
[8] “Aclararé. Por primera vez salía de mi patria / con veinte años de retraso / sobre mis esperanzas.” (J. Hierro: “El pasaporte”).
[9] “¡Qué tristeza / este juguete que llega tan tarde!” (J. Hierro: “El pasaporte”).
[10] “No es lo peor que esto suceda así, / sino que pudo suceder de otra manera. / Y lo pienso, Dios mío, besando el pasaporte, / unas escasas hojas de papel / entre las que han quedado tantas cosas / que ya no tienen realidad. / Tantas cosas que un día pudieron haber sido.” (J. Hierro: “El pasaporte”).
[11] “Antes de que te diga: `Yo sé que te he querido mucho, / pero no recuerdo quién eres´.” (J. Hierro: “Lear King en los claustros”).
[12] “Qué más da que la nada fuera nada / si más nada será, después de todo, / después de tanto todo para nada.” (J. Hierro: “Vida”).
[13] “Mi reino por un `te amo´, sangrándote en la boca. / Mi eternidad por sólo dos palabras. / (…) / las palabras que nunca pronunciaste / -¡por qué nunca las pronunciaste!-” (J. Hierro: “Lear King en los claustros”).
[14] “(…) llevamos músicas distintas. / Por eso el baile es imposible / y debo desistir.” (J. Hierro: “A contratiempo”)
[15] "Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos / arrebatarme tanta felicidad." (J. Hierro: "En son de despedida"). 
[16] "Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría / no podrá morir nunca. / Yo lo veo muy claro en mi noche completa. / Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo (...)." (J. Hierro: "El muerto"). 
[17] "Abre tus ojos verdes, Marta, que quiero oír el mar." (J. Hierro: "Lope. La noche. Marta"). 
[18] "Se está muerto aunque lata / el corazón, amigos." (J. Hierro: "Una tarde cualquiera"). 

martes, 26 de junio de 2018

Agradezcamos la dicha













































(*) Artículo publicado en El País, 24-6-2018. Texto completo, aquí.


martes, 19 de junio de 2018

La silla y los archipiélagos políticos



La foto del pasado mayo recupera hoy vigencia. Una imagen metafórica. El agua une y separa a las islas que configuran un archipiélago. Algo parecido ocurre con Cospedal y Santamaría. Están unidas justo por aquello que las separa: la silla... o la ambición de la misma.


martes, 7 de noviembre de 2017

Educación cívica y nacionalismo



(*) Artículo publicado en Hay Derecho, 29-10-2017. Texto completo, aquí.

martes, 17 de octubre de 2017

A quien le importe la democracia, la convivencia y los valores de la Unión Europea


Esta carta se ha escrito para la comunidad académica internacional. No obstante, considero que podría interesar a cualquiera a quien le importe la democracia, la convivencia y los valores de la Unión Europea

Promovida por Fernando Savater y Maite Pagazaurtundúa, cuenta con la firma de Araceli Mangas, Adela Cortina, Carmen Iglesias, Mario Vargas Llosa, Félix Ovejero, José Luis Pardo, Félix de Azúa, Albert Boadella, Teresa Freixes, Arcadi Espada, Fernando Reinares, Manuel Montero, José Álvarez Junco, Jesús Conill, Aurelio Arteta, Francesc de Carreras, Luis Alberto de Cuencia, Andrés Trapiello… (a infinita distancia de la talla y relevancia de esos nombres, también yo me encuentro entre los firmantes). 

Se adjunta el documento: en castellano y en inglés.

martes, 29 de agosto de 2017

Un año de Lía y Luca


“A veces se la encuentra en mitad del camino de la vida, y ya todo está bien”: esos versos de Eugenio Florit explican lo que supuso, y sigue suponiendo, mi encuentro con Nuria hace ya bastantes años.

Un encuentro que se remonta a junio de 2001. Arrancábamos entonces ese viaje que supone compartir una vida. Desde entonces, lógicamente, han ocurrido muchas cosas. Ha habido múltiples motivos para sentir, disfrutar, compartir, emocionarse… y reír y llorar juntos. Hasta hubo ocasión de casarse en una Nochevieja de 2007; y mil circunstancias más que han llenado, de vida, estos años vividos.

Entre esas muchas vivencias compartidas, la llegada de Luca y Lía es, sin duda, un gran punto de inflexión. No una anécdota, sino toda una categoría: la categoría por excelencia. Por eso, con Lía y Luca creo que podríamos readaptar y completar ese mensaje con el que comenzábamos: a veces se LES encuentra en OTRA mitad del camino de la vida, y ya todo está MEJOR.

Mejor, sí. Es verdad que ya todo está más desordenado, y más manga por hombro, y más lleno de trastos, y con más jaleo. Es verdad que ya hay menos tiempo para leer y ver películas, y menos tiempo para viajar, y menos tiempo para muchas actividades que antes nos resultaban más cotidianas. Incluso es verdad que ahora hay menos tiempo para dormir. Pero cuando surge una mala noche donde se han despertado 77 veces (77 veces él, 77 veces ella… y no siempre de forma simultánea), cuando eso pasa, todo ese sueño que podamos tener al día siguiente nunca ha mermado la facultad de soñar. Bien al contrario, los causantes de ese sueño han multiplicado los sueños que puedan andar revoloteando por casa. A esos sueños, Lía y Luca les han dado otro aire, les han dado otra perspectiva, les han dado otra razón de ser.

Entre esos sueños, entre esos ojalá, enumeremos tres que, si se alcanzan, harán posible encadenar muchos más logros y conquistas:
  • en primer lugar, ojalá Lía y Luca puedan sentirse tan orgullosos de su mamá y de su papá como Nuria y yo nos sentimos de nuestras respectivas madres y nuestros respectivos padres. Con que lográsemos ser la mitad de buenos de lo que nuestras madres y nuestros padres han sido con Nuria y conmigo… creo que podríamos darnos por satisfechos;
  • en segundo lugar, ojalá Luca sea para Lía, y Lía sea para Luca, tan buen hermano, tan buena hermana, como las hermanas y hermanos que Nuria y yo tenemos y hemos tenido: Miguel Ángel, Luci, Marisol y Jose, Begoña y Julio, y Ángel Luis. Contar con hermanos así es una suerte. Te puede tocar o te puede no tocar, y nosotros hemos contado con ese privilegio, qué le vamos a hacer; y
  • en tercer lugar, ojalá Luca y Lía logren tener amigas y amigos tan fantásticos como los que también hemos logrado tener nosotros. Hoy hay aquí una pequeña, pero muy significativa, representación.  

Termino. Es de justicia agradeceros vuestra presencia en este bautizo que, a su vez, coincide con el primer cumpleaños de Lía y Luca. De manera que gracias de verdad por acudir a este bauticumple. Sabemos que, en bastantes casos, habéis tenido que viajar para estar hoy aquí: no ya sólo desde Salamanca, sino también desde Aranjuez, y desde El Tiemblo, y desde Burgos, y desde Madrid… Es muy de agradecer que hayáis hecho hueco en vuestro trabajo o en vuestras vacaciones para estar con nosotros. 

Gracias, pues, a toda esta familia y todos estos amigos que hoy nos acompañáis. Como también queremos expresar todo nuestro agradecimiento a personas muy queridas que aunque hoy no puedan acompañarnos… nos acompañan siempre. Hoy no están, pero siempre SON. Hoy no están, pero siempre VAN A SEGUIR SIENDO.  

Y gracias también a Poli: un sacerdote de una entrega y una generosidad inmensas, que desde el primer momento aceptó estar aquí y dejar otras muchas ocupaciones. Y gracias, por supuestísimo, a ese lujo de madrinas y padrinos con que contamos, con que van a contar Lía y Luca. Cuatro fueras de serie que si no existieran habría que inventarles, pero que, por fortuna, están ya inventados: Ninfa, Cecilia, Floren e Iván.

Por último, y enlazando con el inicio. Mi gratitud, mi reconocimiento, mi admiración, mi siempre… a Nuria: la hermosa mamá de esos hermosos bebés que hoy nos convocan