sábado, 22 de diciembre de 2012

Obviam(i)ente


Quizá la RAE, algún día, acepte nuevos adverbios. Serán aquellos con el verbo mentir ya incorporado. La novedad supondría un gran ahorro lingüístico para el lenguaje político. Por ejemplo, ante el penúltimo fraude del actual Gobierno, diríamos: “Rajoy obviam(i)ente sobre la revalorización de las pensiones”; al igual que con el Gobierno anterior podríamos haber señalado: “Zapatero evidentem(i)ente en torno a la situación económica”. Y etc, etc, etc. 

Las legislaturas de unos y otros ofrecen un surtido catálogo de la falsificación. Este verificable apunte no es una anécdota desligada de la categoría. La mentira permite testar la higiene democrática. O para ser más precisos: las tragaderas hacia el engaño posibilitan calibrar la salud de una democracia. Cuatro apreciaciones, cuando menos, se desprenden del matiz:

1. no siempre estamos ante una mentira (en el sentido literal de la palabra); ahora bien, puede que nos encontremos ante un burdo engaño, propiciado por engañifas varias: desde el bullshit o la charlatanería, hasta la ocultación y el enredo, pasando por el eufemismo, la tergiversación, el humo… y su cortina; 
2. que haya políticos que recurren a la mentira es nocivo y despreciable; ahora bien, que el aparato institucional apenas depure responsabilidades (fruto de unos deficientes mecanismos de control y contrapeso), retroalimenta la gravedad;
3. que haya políticos que recurren a la mentira es nocivo y despreciable; ahora bien, que buena parte de la ciudadanía se haga cómplice de la farsa y evidencie su sectarismo (despotricando ante las falsedades del adversario, mientras ratifica con su voto al falsificador de sus amores), retroalimenta la gravedad;
4. que haya políticos que recurren a la mentira es nocivo y despreciable; ahora bien, que ciertos medios informativos desprecien la veracidad de los hechos y se configuren en servil felpudo de unos u otros intereses (aguardando así la contraprestación por los favores prestados), retroalimenta la gravedad.
Cuando el simulacro ha echado raíces de tal envergadura, pintan bastos. Y cuando ese enmascaramiento (causa y también consecuencia) llega entrelazado a una tenaz crisis política, económica, ética… el paisaje se vuelve muy turbio.

La regeneración democrática requiere de bastantes cosas. De muchas. Pero por lo pronto, requisito sine qua non, la regeneración democrática pasa por ahí: por “desterrar esos hábitos perniciosos” de la simulación y el embuste, tal y como explicaba el diputado Martínez Gorriarán en este artículo.

Termino. La metástasis de la superchería amenaza la democracia. Obviam(i)ente. 

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artículo también publicado (19-12-2012) en el blog personal de Tribuna de Salamanca.

jueves, 22 de noviembre de 2012

"Siendo más, seremos más fuertes"


Este año, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) puso en marcha una campaña. La protagonista del anuncio se llama Chus. No es actriz. No es cantante. No es un personaje extraído de la ficción. Es una persona de carne y hueso que había padecido cáncer. Tras superar su enfermedad, “quiso hacer algo que jamás había hecho y dedicárselo a todos los que la apoyaron”.

Algunas personas, a modo de promesa, recorren descalzas determinada distancia, o cruzan a nado cierto pantano, o saltan en parapente desde la cima más rocosa. Empeños hay de todo tipo. Chus, por su parte, decidió cantar. Ante un teatro lleno, interpretó el clásico tema de Coldplay: “Fix you”.

Según nos indica AECC, 1´5 millones de personas padecen cáncer en España. Por suerte, se añade, “aún son más los familiares, médicos, investigadores, voluntarios, trabajadores sociales, socios… que colaboran para ayudarles a superarlo”.

El anuncio de AECC (que se adjunta a continuación) se cierra con un lema sencillo, veraz y comprensible. Un lema, a su vez, extrapolable a otros muchos derroteros. El domingo, por ejemplo, se celebran elecciones autonómicas en Cataluña. Pocos escenarios tan precisos como para enarbolar también ahí el mensaje: “Siendo más, seremos más fuertes”.

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artículo publicado (21-11-2012) en el blog personal de Tribuna de Salamanca.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Pero no recuerdo quién eres



Tienes la certeza de que algún día pasará. No sabes exactamente cuándo, pero sí sabes que acabará llegando el momento. Cuando te comunican que tu padre tiene alzhéimer, sabes que llegará un día donde tu padre no pueda reconocerte.

Tengo el privilegio de haber tenido un padre excepcional. Persona sencilla, divertida, generosa, trabajadora. Persona ejemplar, que alcanzó la mayor y más noble de las glorias: querer... y que te quieran.

Siempre puso su tenaz empeño en procurar la felicidad de su esposa (que es mi madre), y la felicidad de sus hijos y nietos. También la del resto de familia, también la del conjunto de amistades. Quiso y repartió alegría. Quiso y se hizo querer.

Cuantos recuerdos a él ya le faltan, los tendremos aquellos que con él convivimos. Y serán recuerdos gratos. Cuanta memoria ya no le llega, en su nombre la tendremos aquellos con quienes compartió viaje. Y será loable memoria.

Ha llegado ese día. Ha llegado ese día al que comenzaba refiriéndome. Mi padre ya no puede distinguir a quienes tanto siempre quiso. Imagino que en sus adentros, cuando nos ve, pensará algo parecido a aquellos versos del gran José Hierro: “Yo sé que te he querido mucho, / pero no recuerdo quién eres”.

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(*) artículo también publicado en el blog personal de Tribuna de Salamanca, 31-10-2012. 
(**) se adjunta a continuación la pertinente campaña "Regala memoria".
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domingo, 30 de septiembre de 2012

Hemos votado por debajo de nuestras posibilidades


“¿Qué hemos hecho los españoles para merecernos esto?”, pregunta un ciudadano. “Nada. Y por eso nos lo merecemos”, responde el interlocutor que Máximo dibuja con su trazo. La viñeta es de hace años, y aunque está vigente el sentido de lo que formula, cabría establecer algunas puntualizaciones. Vamos con ellas.

En democracia (en tanto que haya un mínimo de opción para elegir entre lo que existe, o un mínimo de opción para crear algo nuevo que hasta entonces no existía) los ciudadanos somos corresponsables de lo que ocurre en el escenario político. Y somos corresponsables tanto para lo bueno, como para lo malo. Lo que pasa es que a los logros nos apuntamos pronto; y ante los estropicios, sin embargo, acostumbramos a escurrir el bulto.

Por supuestísimo que hay ciudadanos que trabajan activamente, para ayudar a subsanar los deterioros democráticos que tan omnipresentes hoy resultan. Pero no menos cierto es que hay ciudadanos que han compadreado (por acción y omisión) con las tropelías políticas que nos envuelven.

PP y PSOE gobiernan y han gobernado. `Solos y en compañía de otros´ aglutinan un jugoso historial. Cada vez que mermaron la independencia de la Justicia; cada vez que okuparon las Cajas de Ahorros; cada vez que permitieron que el voto de los ciudadanos no valiese lo mismo; cada vez que juguetearon con el nacionalismo a reírle las gracietas y a imitar sus planteamientos; cada vez que menoscabaron los mecanismos de control y contrapeso que caracterizan a todo sistema democrático; cada vez que extendieron sus obscenas redes clientelares; cada vez que se empecinaron en llevar imputados en sus listas; cada vez que instrumentalizaron instituciones con mero afán partidista; cada vez que tomaron decisiones pensando en su exclusivo rédito electoral; cada vez que propiciaron la ineficiencia e insostenibilidad del actual modelo de Estado… etc, etc, etc; cada vez que todo eso pasó, ha habido muchos millones de personas que sí hicieron algo: VO-TAR-LES.

Mientras hubo ciudadanos que apostaron por botarles; otros, ciertamente, les votaron. Mientras hubo ciudadanos que apostaron por depurar responsabilidades democráticas y no quisieron que saliese gratis la superchería; otros decidieron reafirmar, con su voto, los desgarros.

Entre las deficiencias de nuestra cultura democrática está el escandalizarse… a tiempo parcial. Mucha ciudadanía se lleva las manos a la cabeza sólo cuando el desmán es cometido por las siglas que le son ajenas; mientras que mira gustosa para otro lado cuando la barbaridad es cometida por `los suyos´.   

Asimismo, también hay ciudadanos que han decidido parapetarse tras esas falaces naderías de que `todos los partidos son iguales´ (curiosa forma de sustituir el juicio informado y racional… por el simplificador prejuicio); y también hay ciudadanos que se dejan engatusar por el demagógico dicho de que  `el pueblo nunca se equivoca´ (proclama que de forma interesada lanzan unos, para que otros piquen en tan adulador y estúpido anzuelo).

En definitiva, y respondiendo a la viñeta de Máximo, los ciudadanos sí hemos hecho cosas: algunos se han cruzado de brazos; algunos han decidido incurrir en injustas generalizaciones; algunos han decidido rasgarse las vestiduras de forma sectaria y maniquea; algunos se han hecho cómplices del desfalco económico, institucional y democrático.

También algunos, sin embargo, actuaron de forma distinta. Por ejemplo quienes constataron que la oferta política ya había evidenciado su incompetencia. Ante esa verificable realidad, en vez de optar por el pueril lamento, osaron emprender camino, y decidieron crear un nuevo partido.

Ese partido se llama UPyD, y celebra esta semana su quinto aniversario. Cuando nació, muchos auguraron su inmediato fracaso. Muchos vaticinaron su inminente disolución. Muchos pronosticaron su temprano derrumbe. Bien. Para sorpresa de listos y nigromantes... aquí estamos; aquí seguimos.

Las reivindicaciones y propuestas que abandera UPyD (le pese a quien le pese) protagonizan el debate político de nuestros días.  A pesar de que el `establishment´ partidista y mediático puso siempre buen empeño en el suicida ninguneo de lo real, nadie hoy podría abstraerse a la evidencia.

Frente a quienes modifican sus ocurrencias en función de la conveniencia electoralista de cada sitio, UPyD defiende el mismo discurso en toda España. UPyD nació para afrontar una regeneración democrática que resulta indispensable. Una regeneración democrática que permita dar respuesta a la crisis (no sólo económica) que padecemos.

El paisaje político no está así de mal porque una azarosa maldición haya acarreado de forma repentina las desdichas. Algunos (desde los partidos, desde las instituciones) pusieron obstinado ahínco en el destrozo. Otros (mediante su voto, mediante sus actitudes) pusieron no menos perseverancia en reafirmar el daño.

Reconozcámoslo: los ciudadanos hemos tenido opciones, y no cabe escudarse en que la avalancha nos ha pillado de improviso. Dado que existía alternativa al `más de lo mismo´ y al `todo es igual´, corresponde reconocer que hemos votado por debajo de nuestras posibilidades. ¿Vamos a seguir reincidiendo? 

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artículo publicado en Tribuna de Salamanca, 26-9-2012.
 

viernes, 31 de agosto de 2012

La peligrosa imbecilidad


Para la democracia, “son mucho más peligrosos los imbéciles que los malvados”. Así lo apunta uno de los personajes que Fernando Savater recoge en su última novela (Los invitados de la princesa). Me temo que no son pocos los casos de la actualidad en los que el apunte adquiere verosimilitud. Centrémonos en uno: la concesión del tercer grado al etarra Bolinaga.

Cuando a un asesino se le conceda el tercer grado, sería deseable que quien defienda la decisión lo haga sin insultar la inteligencia de la ciudadanía. No siempre ocurre. Y la decisión del Gobierno del pasado 17 de agosto ha sido acompañada de unas vomitivas tomaduras de pelo.

Puedo escuchar (aunque no lo comparta) a quienes se muestran favorables a esa concesión del tercer grado. Lo que me resulta ofensivo y nauseabundo es que se me engañe de forma cobarde. Comencemos con algunas farsas que el duunvirato, una vez más,  ha mimetizado:

- Nos toma el pelo el PP al escudarse en la cantinela de actuar “de acuerdo a la ley”, ocultando que también habría sido legal (incluso más) rechazar el tercer grado.

- Es la misma engañifa que la empleada por el PSOE, cuando el Gobierno Zapatero soltó a De Juana Chaos, cediendo así a sus chantajes.

- La legalidad que propiciaría conceder el tercer grado NO OBLIGA a ello. Y haber ocultado ese sencillo matiz supone un burdo enmascaramiento propagado por el Gobierno Rajoy y sus acólitos.

- Como requisitos para ese tercer grado, la legalidad contempla “la buena conducta” y un pronóstico favorable “de reinserción”. Dos requisitos que en modo alguno se dan en Bolinaga: ni se ha desmarcado del mundo etarra ni su chantajista huelga de hambre puede pasar (ni por asomo) por “buena conducta”.

Reparemos ahora en otros sonrojos y vilezas a los que también se ha prestado la claque mediática de turno:

- Si el PP ha recurrido a la cantinela de las `razones legales´ (como ya lo hiciera antes el PSOE); la prensa afín se ha sumado al sonsonete (equiparable a la tonada que la prensa proPSOE interpretó con De Juana).

- En algunos casos, incluso, se ha ofrecido algún tirabuzón propagandístico añadido: “La actuación del Ministerio del Interior y de las demás instituciones no sólo no es reprochable, sino que merece el elogio sin reservas por hacer que el Estado de Derecho prevalezca sobre chantajes e instituciones” (editorial de La Razón, 18-8-2012). ¡¡¡Ole, ole y ole!!! ¡¡¡El periodismo `incisivo´ así se las gasta!!!

- Por cierto. Ese mismo día, en su portada, La Razón empleaba la palabra "carcelero" para referirse a un secuestrador. Sería muy deseable que el periódico se ahorrase tal tipo de inmundicias. Lo 1º (carcelero) es una dignísima profesión; lo segundo (secuestrador) un ignominioso delito... y un putrefacto ejercicio de la tortura. Conviene no confundir los términos.

- El Abc también ha suministrado su indigna doblez. Tras conocerse la concesión del tercer grado, el sábado 18 la noticia no ocupaba el protagonismo de la portada, ni había editorial al respecto, ni existía valoración alguna en sus clásicas páginas de huecograbado, ni sus columnistas cuestionaban la decisión adoptada (el único artículo que abordaba el tema, ¡¡el único!!, correspondía a José María Carrascal: articulista, precisamente, que justificaba la reseñada concesión). Nada que ver, en definitiva, con el tratamiento informativo-editorial que en su día brindó Abc a la excarcelación de De Juana.

- “El asesino Bolinaga saldrá con condiciones”, rezaba la portada de Abc (18-8-2012). Esas “condiciones” que el diario presenta como mandatos del Gobierno (forjando así la simulación de que el Gobierno no cede a las presiones del mundo abertzale), en realidad no son más que sugerencias hechas al juez. Nada más. Lo que verdaderamente estaba en manos del Gobierno era conceder o no ese tercer grado; y ésa es la decisión que el diario Abc enmascara, apoyándose en las cacareadas “condiciones”.

- Que los medios se rasguen o no las vestiduras en función de las siglas que estén en el Gobierno, resulta bochornoso. Cuando ese birlibirloque se proyecta sobre un tema como el terrorismo, la indecencia es aún más mayúscula.

Por ir terminando. En muchos círculos político-mediáticos, se han manejado falaces argumentos como coartada para la pamplina, la cortina de humo y el sectarismo (de ahí que beatifiquen en este Gobierno lo mismo que demonizaron en el anterior). Esto evidenciaría que el combate al terrorismo no les importa lo suficiente: no tanto como simulaban de boquilla, y desde luego menos que lo que les importa servir a la causa partidista.

Lo que hagan los malvados va de suyo, nada cabe esperar a ese respecto. Donde sí corresponde poner el acento es en lo que hagamos los demócratas y las instituciones democráticas. Por eso es importante tomar en consideración la advertencia que nos lanzaba Nirbano, el personaje novelesco de Savater. En política, ciertamente, las imbecilidades no son inocuas… y menos aún cuando se `imbeciliza´ en torno a una piara de asesinos

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[Artículo publicado en Tribuna de Salamanca, 22-8-2012]

lunes, 30 de julio de 2012

PP-PSOE: las dos caras de la misma... cruz


Gobierne una u otra cara de la misma cruz, los engranajes PP-PSOE suelen reproducir un similar proceso: 1. negar la evidencia; 2. descalificar a quien la proclama; 3. asumirla cuando ya es tarde (después de haber perdido valioso tiempo e ingentes recursos); 4. enarbolar airecitos de soberbia, simulando que es a ellos a quienes se les ha ocurrido la medida.

Esa suele ser la dinámica habitual (y perfectamente verificable) que sigue el duopolio. Quienes desenmascaran los privilegios de la partitocracia y denuncian el uso negligente y partidista de las instituciones… pronto encuentran las insidias y exabruptos del duunvirato. A ese respecto, PP y PSOE sí acostumbran a actuar con prontitud.   

Tenemos un modelo de Estado (con sus Administraciones central, autonómica, provincial y municipal) de lo más ineficiente y descabellado. Un modelo de Estado  inviable desde el punto de vista político e insostenible desde el punto de vista económico.

En la reforma estructural de las Administraciones, y en la inaplazable regeneración democrática, PP y PSOE ejercitan un desalentador conformismo. Imagino que no será porque no se den cuenta de aquello que resulta ineludible. Supongo, más bien, que su actitud tendrá otra causa: no les interesa reformar aquello que perjudica a sus intereses de partido, a pesar de que así se esté menoscabando el interés general y la calidad de nuestra democracia.

El Gobierno de Rajoy sigue en esa misma dinámica. En vez de eliminar el gasto superfluo para salvaguardar aquello que en verdad sea prioritario, Rajoy prefiere sostener las redes clientelares y las anquilosadas estructuras del oligopolio.

Aparte de esas ocurrencias para seguir asfixiando a la ciudadanía con más carga impositiva, la reforma estructural del modelo de Estado continúa sin hacerse. En consecuencia, tratar de ahorrar sobre un pozo sin fondo, a nada bueno conduce.

Pero volvamos al arranque. Ilustremos con un ejemplo ese proceso de reacción (habitualmente reaccionario) con el que PP y PSOE suelen recibir las propuestas de reforma… hasta que acaban decidiendo copiarlas.

En el programa marco con el que UPyD concurrió a las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011, se encontraba ya recogida la propuesta de racionalizar los sueldos de alcaldes y concejales. El propósito era conseguir que los salarios se ajustasen a unos baremos, para erradicar incomprensibles y desproporcionadas arbitrariedades: alcaldes con más sueldo que el presidente del Gobierno, por ejemplo; o alcaldes de un municipio de escasos 2.000 habitantes… ¡¡¡con un sueldo de 50.000 euros brutos anuales!!! (estas cifras no son política ficción: corresponden al regidor popular de Castellanos de Moriscos, Agustín Sánchez).

La propuesta de UPyD sobre los salarios en los Consistorios debió parecerle sensata… ¡¡¡incluso a Rajoy!!! De modo que la semana pasada, el presidente decidió asumirla (quizá fue el único acierto que tuvo en su despliegue). Ahora bien, ¿saben cómo esa misma propuesta había sido recibida (hace un mes, en la Asamblea de Madrid) por los parlamentarios de PP, PSOE e IU? 

Pues de la siguiente forma (cfr. vídeo al final del artículo). El pasado 14 de junio, los diputados del `PPSOIU´ optaron por el insulto, la descalificación, la ira y el bramido hacia el adversario político que estaba realizando la propuesta. Otra `ejemplar lección´ de ese tándem… `de tres´ (curiosamente, IU no siempre renuncia a copiar lo más triste del bodrio bipartidista: entre otras pruebas, su presencia en las Cajas de Ahorro ha evidenciado el gusto por participar de tan penosas prebendas).

CODA 1: Ya en julio de 2011, UPyD Salamanca denunció ante los medios el desorbitado sueldo del alcalde de Castellanos de Moriscos, como denunció también la incomprensible abstención del PSOE en ese primer Pleno que fijaba las remuneraciones. Tras aquella denuncia, Javier Iglesias salió a justificar con gran entusiasmo a su compañero de partido (recordemos que Javier Iglesias es presidente del PP de Salamanca, además de alcalde de Ciudad Rodrigo y presidente de la Diputación de Salamanca).

CODA 2: Si la medida de Rajoy sobre los honorarios de los cargos públicos sirve para algo, ha de poner de manifiesto la desmesura y desproporcionalidad de ese alcalde de Castellanos de Moriscos. El señor Iglesias (justificador de lo injustificable), ¿tendrá la delicadeza de reconocer su error y solicitar alguna disculpa… o es mucho pedir?

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artículo también publicado en el blog personal de Tribuna de Salamanca, 18-7-2012.
 

viernes, 27 de julio de 2012

Futbol, Sortu y Tribunal Constitucional


Vicente del Bosque ha elegido a los que entiende que son los mejores futbolistas para competir en la Eurocopa. Acertará más, acertará menos, pero es un profesional que elige entre profesionales. ¿Nos quedaríamos satisfechos con que tal selección la hubieran establecido el PP y el PSOE? ¿Y nos convencería que en vez de elegir entre futbolistas, ambos partidos hubieran seleccionado entre expertos futboleros “de reconocida competencia”?

Si acaba llegando un tiempo en el que la selección de futbol pasa a ser elegida bajo esas premisas, supongo que el dictamen será recibido con tranquilidad y parsimonia. Presupongo que la decisión no alarmará mucho, al igual que a los dos partidos hegemónicos no parece que les incomode sus respectivos tejemanejes con el Tribunal Constitucional (TC).

El TC es ese Tribunal `Supremísimo´ (tanto como para corregir al Tribunal Supremo y al propio Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo). Así lo hemos comprobado, la semana pasada, cuando el Constitucional decidió legalizar a Sortu.

Si le echamos un vistazo a la Constitución del 78, observaremos quiénes ejercen de `seleccionadores´ a la hora de determinar la composición del TC. De sus 12 integrantes, surgen “cuatro a propuesta del Congreso por mayoría de tres quintos de sus miembros; cuatro a propuesta del Senado, por idéntica mayoría; dos a propuesta del Gobierno, y dos a propuesta del Consejo General del Poder Judicial” (art. 159.1 CE).

Es decir. Sin mucho esfuerzo, populares y socialistas aglutinan 8 designaciones a través de ambas Cámaras parlamentarias (a veces tardan en cubrir vacantes, pero el engranaje PPSOE sabe que, por encima de los intereses partidistas, está el megainterés del duopolio).  Luego hay otros dos miembros que directamente (para qué sutilezas) llegan de la mano del Gobierno; y en cuanto a los dos miembros nombrados a propuesta del CGPJ, recordemos que también en este órgano, el duunvirato mete notable cuchara (cfr. art. 122.3 CE).

`Detalles´ como los enumerados (junto a una larga lista) no parecen el mejor indicio de esa separación de poderes que sigue siendo indispensable para cualquier democracia que se precie. A su vez, el TC tiene la particularidad de que sus integrantes no son obligatoriamente jueces. Pueden serlo, pero no es imprescindible: basta con que sus miembros sean “juristas de reconocida competencia y más de quince años de ejercicio” (art. 159.2 de la Constitución).

Pues eso. Se ha acabado configurando un Tribunal Constitucional como unas tortas. Un TC que no ha tenido reparo en echar por tierra al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo (que ya había advertido que los Estatutos de un partido no son toda la prueba del algodón); y un TC que tampoco ha tenido reparo en revocar al Supremo (cuyos miembros sí son jueces de carrera, y cuya sentencia no había hecho oídos sordos ante esos liberticidas que se proponen dinamitar la democracia desde dentro de sus instituciones).

El resultado es (o debiera ser) conocido: ha pasado a ser legal un partido que se niega a condenar 857 asesinatos y decenas de miles de víctimas. Ni siquiera se les ha exigido la condena como requisito; les bastó con forjar unos estatutos a la medida de la simulación y el paripé.  

“Como era de esperar –escribía Rosa Díezel pasado día 22- quienes nunca tuvieron problema alguno para despreciar la vida de sus conciudadanos no han tenido ninguna dificultad para mentir; y los magistrados del TC han pillado al vuelo la coartada que necesitaban para permitir que la serpiente pudiera anidar entre sus víctimas”.

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artículo también publicado en el blog personal de Tribuna de Salamanca, 27-6-2012.

martes, 26 de junio de 2012

Señor Rajoy, mire, cucu... tras

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Llega un momento en el que los bebés entienden que las cosas siguen existiendo, incluso aunque no estén al alcance de su vista. La denominada “permanencia de los objetos” supone un importante salto en el desarrollo cognitivo de la criatura. Alarma que ciertos políticos (que dejaron de ser bebés hace ya algunos añitos) estén en la `presunción´ de que ciertas realidades desagradables desaparecen… por el mero hecho de no quererlas ver, o por el mero hecho de no querer que las veamos.
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Artículo completo (publicado en Tribuna de Salamanca, 20-6-2012), aquí.
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miércoles, 13 de junio de 2012

Kamchatka, resistencia y Rosa Díez

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“Kamchatka es el lugar donde resistir”, nos cuenta la película que dirigió Piñeyro en 2002. Con la dictadura militar como contexto, Marcelo Piñeyro narra la historia de una familia a la que le tocó lidiar con esas sanguinarias vicisitudes de los Videla y compañía.
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La madre y el padre (interpretados de forma magistral por Cecilia Roth y Ricardo Darín) harán lo posible por salvar a sus hijos de esa maquinaria coactiva y asesina que les envuelve. Entre los distintos aprendizajes que transmitirán a sus pequeños, está el de resistencia, que el personaje de Darín le explica a su hijo a través del juego.
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En uno de esos juegos de mesa para conquistar países (en la película TEG, un juego equiparable al clásico Risk), Kamchatka representa un emplazamiento clave y estratégico para resistir los embates del rival. El niño de la película ya nunca olvidará lo que pasa a representar, de forma metafórica, Kamchatka.
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No es que por sí sola la resistencia sea un valor (habría que ir caso a caso para conocer el mérito o demérito de aquello frente a lo que se pretende resistir), pero supongo que estaremos de acuerdo en que hay resistencias absolutamente loables. 
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Resistir la embestida de las mezquindades, de las imposturas, de las hipocresías. Resistir la ofensiva de miserables cobardías, de torticeros electoralismos, de insanos complejos. Resistir frente a la tentadora  comodidad que encarnan ciertas apatías, ciertos conformismos, ciertas tragaderas. Resistir frente a los putrefactos y engañosos señuelos que lanzan tiranos, fanáticos y terroristas. Resistir frente a todas esas podredumbres… eso sí encarna un meritorio valor.
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Resistencias como las reseñadas son las que me hicieron acercarme a UPyD. Resistencias como las reseñadas son las que me hacen seguir prestando mi colaboración a este proyecto. Resistencias como las reseñadas son las que también encarna su portavoz Rosa Díez. En la cabecera de su blog aparece una reflexión de Albert Camus: “Los resistentes tienen la última palabra”. Esa cita de Camus sirve como pórtico a los escritos de Díez, y como bandera de su acción política.
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El 27 de mayo cumplía Rosa Díez 60 años. Me permitiré desde aquí felicitarla. Por el cumpleaños, claro; pero además, y especialmente, por su ejemplaridad en el ejercicio de resistir. Tener el coraje cívico y democrático de resistir no suele ser el camino más fácil ni más aplaudido. Ni siquiera es un camino más entre un gran abanico de opciones. No es UN camino: es EL camino. Al menos el camino por el que muchos estamos en esto.
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La película con la que arrancaba se cierra con las `goytisoleñas´ “Palabras para Julia”. La espléndida versión que suena (con arreglos de Fito Páez y con Liliana Herrero como intérprete, cfr. vídeo) hace rememorar el poema al que puso música Paco Ibáñez: “nunca te entregues ni te apartes / junto al camino nunca digas / no puedo más y aquí me quedo”.
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Las `Palabras para Rosa´ llegan hoy en forma de felicitación. Por el cumple… y por la resistencia. FELICIDADES.
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Artículo publicado en Tribuna de Salamanca, 30-5-2012.

martes, 29 de mayo de 2012

Un Gobierno, haciendo como que hace


Pero sin hacer, claro. Desde esa premisa puede explicarse el paripé de `transparencia´ que el Gobierno viene gestando. Veremos qué forma adopta una vez que se agote toda la tramitación parlamentaria, aunque por lo pronto, el anteproyecto que el pasado viernes se aprobó en el Consejo de Ministros, realiza curiosos hallazgos. Por ejemplo que la transparencia es deseable, sí, salvo para la monarquía, los partidos políticos y los sindicatos. Ole. Agarra esas moscas por el rabo.
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Sin embargo la cosa no queda ahí. El afán por hacer como que se hace guarda estrecho vínculo con la percepción que se transmite, con la percepción que se proyecta. Será por esto que en el caso de la televisión pública, el Gobierno ahí sí abandonó `el caballo del malo´ (con su consiguiente y sabida lentitud), para pasar a montar la cabalgadura de los avispadillos.
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Irene Lozano (diputada de UPyD, además de periodista y escritora) realizó la semana pasada un esclarecedor análisis de cómo son las dinámicas con que PP y PSOE juguetean con algunas instituciones básicas del Estado. Flagrantes resultan los casos del Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas o el Defensor del Pueblo. En las tres instituciones hay nombramientos que realizar (algunos emplazados, incluso, desde 2007), pero un día por otro, un día por otro… el partidismo sin barrer.
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No más alentadora resulta la situación en RTVE. La diferencia es que aquí el Gobierno sí ha entrado a saco. No para cortar de raíz los problemas detectados, sí para implantar sin sonrojo sus raíces: sus raíces más explícitas, sus raíces más descaradas, sus raíces más gubernamentales.
Ahí sí entró la prisa. Ahí sí surgieron las urgencias. Y la razón de que en RTVE sí se haya actuado con premura (aparte de desfachatez) es porque estamos ante un gran constructor de percepciones. Un medio masivo y generalista puede llegar a ser una gran factoría de percepciones. PP y PSOE de sobra lo saben: lo saben sin duda por experiencia.
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Tal y como recordó Irene Lozano (cfr. vídeo adjunto), parece que al Gobierno le interesa bastante más la percepción de la realidad, que la realidad misma. Pudiendo transformar la percepción de lo real que cala en la ciudadanía… relegadas quedan las transformaciones reales.    
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Artículo publicado en Tribuna de Salamanca, 23-5-2012.

lunes, 21 de mayo de 2012

Despotismo (sin ilustrar) étnico



Sabíamos que amanecer “no es poco”. El dicho y la clásica película de Cuerda así nos lo habían enseñado. También sabíamos, parafraseando a Claudio Rodríguez, que si tú el amanecer te lo has llevado todo, “¿cómo voy a esperar nada del alba?”. Ahora sabemos, en letras griegas, que cuando el amanecer es “dorado”… vienen curvas

Hace una semana y media se celebraron elecciones en Grecia. El partido Amanecer Dorado resultó uno los grandes triunfadores de la jornada. No se alzó con la victoria numérica, pero que un partido de corte neonazi consiga 21 parlamentarios, es un claro logro para ellos, y es un manifiesto mensaje de advertencia y amenaza para todos los que creemos en la democracia.

La perorata de su líder se ajusta al habitual patrón del nacionalismo étnico: que si los buenos, que si los malos; que si los salvadores de la patria, que si los traidores de la misma; que si el orgullo y la grandeza de las raíces, que si la perversión y lo contaminante de lo foráneo; que si la persecución de inmigrantes; que si el repudio a homosexuales…

Es el típico discurso henchido de zafio patrioterismo. Peligrosa deriva que suele llegar acompañada de otros derivados peligros, y otras deleznables bajezas. Es la típica monserga fundamentalista donde lo patrioteril llena el mismo espacio que en otros integrismos ocupa la religión, la clase social, la raza, el color de piel... La vida nos da sorpresas (rezaba la canción), y ejemplos nos da la Historia.

Basta escuchar un rato al tal Nikolaos Michaloliakos para observar los mismos tics tantas veces repetidos. La soflama fanatizada vuelve a mostrarse tan ofendida y victimista, como amenazante y coactiva. También ejemplo de esto último es ese grito del `salvapatrias´ de turno, anunciando la llegada del mandamás: “Levantaos todos y prestad vuestros respetos al líder”, ordena el mozalbete de Amanecer Dorado a los periodistas que asisten a la rueda de prensa.

Tan sólo se escucha una voz de protesta. El resto de profesionales de la información obedecen el dictado de los `profesionales´ del dogmatismo. Mal. Muy mal. Al igual que no cabe la sumisión ante una rueda de prensa sin preguntas (incluso aunque sea de un político demócrata), por supuesto que tampoco ha de caber la sumisión ante unos indeseables nacionalistas.

Ya habrá ocasión de volver sobre ese despotismo (sin ilustrar) de naturaleza etnicista. Esas proclamas reaccionarias no están circunscritas a Grecia. Circulan por toda Europa y son abanderadas por iluminados de unas y otras tradiciones ideológicas.  

El sol sale por el Este, pero `amanecidos´ como los descritos, `gamados´ y sin `gamar´, se encuentran a derecha e izquierda. Éramos pocos… y `amaneció´ sombrío.




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Artículo también publicado en Tribuna de Salamanca, 16-5-2012.

domingo, 20 de mayo de 2012

Prensa y monarquía: lodos de docilidad, barros de elefantiasis


Han sido muchos años de adocenamiento colectivo en torno a la Corona. Los medios de comunicación han contribuido a ese peligroso clima de docilidad y besamanos. En general, la información crítica y responsable se ha ausentado por su brillo, y debería haber sido habitual… algo que tanto ha escaseado. La imprescindible labor de vigilancia y contrapeso (como a cualquier otra institución, y como cabe presumir en cualquier democracia mínimamente saneada) apenas ha existido sobre la monarquía.

Entrada completa (publicada en Tribuna de Salamanca, 18-4-2012), aquí

jueves, 17 de mayo de 2012

Etiquetados comerciales versus etiquetados políticos

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Las etiquetas (no hablo de marcas, sino de etiquetas) prestan un sobresaliente servicio. Encuentran su razón de ser en dos derechos básicos del consumidor: seguridad e información. Permiten conocer las características del artículo, el origen, la composición o la caducidad; además de suministrar las instrucciones de uso, advertir sobre los riesgos más previsibles… y un largo etcétera. Así ocurre en el ámbito comercial. En el escenario político, sin embargo, las etiquetas “izquierda y derecha” no presentan tantas ventajas.
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La cultura política existente en España presenta gordísimas flaquezas. Botón de esa muestra es el apogeo de los simplismos izquierda-derecha. En el mejor de los casos, resultan reduccionistas; en los supuestos más habituales, tales etiquetados se orientan por la deriva sectaria, demagoga, maniquea y envilecedora.
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Esos simplones etiquetados políticos se vuelven tanto arma arrojadiza (para demonizar al que han convertido en `enemigo´), como autobombo con el que la facción de turno se etiqueta a sí misma (para buscar el aplauso populista de la respectiva claque).
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Son etiquetados bastante vacíos de contenido, pero llenos de visceralidad e indefinición. Etiquetados que mienten más que hablan; que distorsionan más que describen; y que aspiran a tergiversar antes que a suministrar un diagnóstico racional, fidedigno y clarificador.
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Un partido como UPyD decidió, desde su nacimiento, renunciar a tales simplezas. En el propio arranque de su Manifiesto fundacional, UPyD plantea: “(…) los ciudadanos no nacen siendo ya de izquierdas o de derechas ni con el carnet de ningún partido en los pañales. (…) consideramos a los ciudadanos capaces de pensar por sí mismos y de elegir en consecuencia, de acuerdo con las ofertas de los partidos y su experiencia de la situación histórica que vivimos. Por tanto no creemos que nadie esté obligado a votar siempre lo mismo o a resignarse a las opciones políticas vigentes, cuando ya le han decepcionado anteriormente”.
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Frente al esquematismo izquierda-derecha, UPyD prefiere apostar por el progreso: por aquellas ideas concretas (nada de abstractas nomenclaturas) que verdaderamente ensanchen el potencial de la ciudadanía, que auténticamente contribuyan a la calidad del sistema democrático. Es progresista –añade el aludido Manifiesto- “luchar contra las tiranías que pisotean la democracia formal, así como contra la miseria y la ignorancia que imposibilitan la democracia material”.
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Esos tres mecanismos esclavizadores (tiranía, miseria e ignorancia) son los que el progreso intenta derribar; mientras que los postulados reaccionarios (sean de la llamada izquierda, sean de la llamada derecha) tratarán siempre de perpetuarlos.
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Los etiquetadores de guardia se esfuerzan por seguir repartiendo marchamos de izquierda o derecha; avales de `derechismo´ o `izquierdosidad´. Esos etiquetados les sirven como `patentes de corso´ (para justificar lo injustificable a los propios; y para no reconocer nunca mérito alguno a los ajenos). Los etiquetadores de postín distribuyen así sus arbitrarios carnés de `buenos´ y `malos´.
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Dado que UPyD escapa a los reseñados automatismos, descoloca a los etiquetadores de uno y otro sesgo, ganándonos la animadversión de todos ellos. Bien está que así sea. El sectarismo de unos nos hace pasar como de los otros, y el sectarismo de los otros nos hace pasar como de los unos. Allá cuentas.
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Quienes frente a los propuestas de UPyD no tienen otra cosa que aportar que no sea el cliché y encasillamiento del etiquetado… pues bueno, pobrecillos. Como apunta también el Manifiesto: “nos apiadamos cordialmente de quien carece de mejores argumentos para descalificar al adversario” [en este sentido, puede consultarse la intervención de Rosa Díez en Salamanca, 27-10-2011].
Asimismo, en la presentación del partido (29-9-2007), Fernando Savater recordaba una noticia que se había conocido por aquellas fechas (cfr. vídeo adjunto). Unos investigadores universitarios habían descubierto que las neuronas de las personas de izquierda funcionan de forma distinta a las neuronas de las personas de derechas. Savater comentaba, con maestría: “A mí esto me interesa, pero no me preocupa. Mientras funcionen las neuronas y el cerebro, vale. El problema son las personas que, cuando ya han decidido que son de izquierdas o de derechas, dejan las neuronas, dejan el cerebro y ya no vuelve a funcionarles la cabeza nunca más. Ése es el peligro”.
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Ciertamente. Ése es el peligro. Peligro en el que cierto periodismo, cierta intelectualidad, cierta clase política… no ha tenido el menor rubor en rebozarse
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Artículo publicado en Tribuna de Salamanca, 11-4-2012. 

martes, 15 de mayo de 2012

Responsables, cómplices y deontología


"Uno puede ser partidario de la electricidad sin ser partidario de la silla eléctrica", apunta con tino Savater. También, cabe añadir, se podría ser partidario de la televisión… sin ser un entusiasta de todas sus derivas.
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¿Pero sobre quién han de recaer más metafóricas collejas cuando las cosas se hacen mal? ¿Sobre quien programa lo infumable… o sobre quien decide fumárselo de todas todas? O dicho de otra forma: a quién corresponde más culpa, ¿a la oferta o a la demanda?, ¿a las cadenas o a los telespectadores?
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Partamos de lo obvio (las obviedades, para que no sean obviadas, a veces corresponde recordarlas): quien decide emitir algo es responsable de aquello que se emite. Responsable para bien o para mal. Para ser acreedor de aplausos o convertirse en merecedor de abucheos. Responsable por antonomasia.
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Y ante esa premisa, sirven de poco los pretextos. Excusa resulta apelar al presupuesto disponible (los limitados recursos económicos no obligan a la putrefacción), y subterfugio es escudarse en que “la audiencia lo demanda” (que detrás de unos contenidos haya públicos mayoritarios o minoritarios es un condicionante cuantitativo: ni guarda conexión directamente proporcional con lo cualitativo, ni merma un ápice la responsabilidad de quien decidió programar esto o aquello).
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Una vez establecida esa primera y más básica responsabilidad (aquella que corresponde a la oferta), el catálogo de complicidades resulta nutrido. Y desde luego, entre esos cómplices, la demanda contribuirá a que los estándares de calidad crezcan o mermen.
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Una ciudadanía crítica y comprometida no dará su confianza a unos informativos manifiestamente sectarios (vaya el sectarismo en la dirección que vaya). Una ciudadanía exigente e inconformista, por ejemplo, tampoco otorgará su respaldo a un entretenimiento audiovisual grimoso y chabacano.
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Cuando la demanda eleva su listón de exigencia, la oferta (aunque solo fuese por razones de supervivencia empresarial) se ve instada a aumentar también sus umbrales. Como cabe deducir, la dinámica se retroalimenta en una u otra dirección (círculo vicioso o círculo virtuoso); pero no conviene equiparar todas las responsabilidades que confluyen.
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Supongamos: detrás de un espacio sexista, xenófobo, estúpido, falaz, insidioso, tergiversador, lo que sea… existe un programador que decidió apostar por el sexismo, la xenofobia, la estupidez, la falacia, la insidia o la tergiversación. Punto. A partir de ahí, qué duda cabe, existirán espectadores cómplices de todo lo dicho y espectadores que se apartan de tales manejos; pero eso jamás hará eludir la mayúscula responsabilidad de ese determinado programador.
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Miente quien al público juzga en vano, pues si dándole paja, come paja; siempre que se le da grano, come grano”. Así lo señala Iriarte. La reflexión del fabulista no es ley universal (el “grano” a veces se queda en el plato sin comer), pero buena parte de su apunte sigue conservando vigencia.
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Artículo publicado en Zapping Magazine, nº 7, 27-3-2012, p. 35. 

miércoles, 4 de abril de 2012

Aunque el tirano se vista de medallón... tirano se queda

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Los dictadores (y Franco lo ha sido) no debieran ser homenajeados. Sin embargo, muchas veces los tiranos han quedado presentes en obras cuya valía histórico-artística no posibilita erradicar su huella. Toca dirimir, pues, entre aquello que simplemente sea torticero escombro y aquello que encarne un valor a conservar. Y esa decisión, que debiera sustentarse en criterios técnicos y profesionales, no resulta apropiado dejarla en manos del mero vaivén partidista.

Aunque Salamanca cuenta con problemas bastante más acuciantes que el devenir del medallón de Franco, hay ciudadanía inquieta y movilizada por el tema. Por ello, reproduzco en este artículo la respuesta que alguna vez ya he dado cuando me han preguntado por la cuestión en las redes sociales. Junto al párrafo inicial que pudiera servir como somera síntesis, optaré por enumerar unas cuantas apreciaciones añadidas:
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1. Franco merece lo que debiera corresponderle a todos los tiranos: conocimiento y desprecio. Necesitamos lo primero (conocer en profundidad la putrefacción que encarnan los autócratas) para poder justificar lo segundo (el completo repudio a su ignominia).
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2. Ante los regímenes represores, corresponde dejar atrás toda tentación sectaria y maniquea. Algunos se afanan en condenar tan solo a determinados dictadores, mientras que miran para otro lado ante las atrocidades de aquellos que les son ideológicamente afines. Esas condenas `selectivas´ son una perversa e inmoral costumbre.
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3. Que seamos conscientes de la vileza de déspotas y totalitarios no obligatoriamente implica borrar todo su rastro. Sirva como ejemplo: se conserva el campo de concentración y exterminio de Auschwitz por lo que de pedagógico encierra, no porque se esté así rindiendo tributo al nazismo.
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4. La ciudadanía merece un conocimiento histórico lo más exhaustivo y riguroso posible. Conocimiento que no puede ser confundido con las versiones acomodaticias a unos u otros intereses. Esa necesidad (discernir entre el auténtico conocimiento histórico y las proclamas propagandísticas de unos u otros) resulta extrapolable al tema abordado.
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5. Aquello que sea mero despojo merece un tratamiento bien distinto a esas obras que –aun teniendo en su origen una intencionalidad propagandística- encierran un valor artístico, histórico y testimonial. Allí donde haya una pieza valiosa (con valía por sí misma o por lo que representa para el conjunto en el que se incluye), sería muy irresponsable acudir con la maza a derribarla.
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6. No parece que el patrimonio monumental haya de verse condicionado por las veleidades partidistas de cada coyuntura. Resultaría muy preocupante que la desaparición de tal o cual obra, y la modificación de tal o cual edificio y espacio urbano, quedase en manos meramente de políticos. Tales operaciones podrían prestarse a muy peligrosas arbitrariedades.
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7. De tener que plantearse algún tipo de reajuste, añadido o supresión, esas decisiones debieran sustentarse en criterios técnicos. Evitaríamos así el riesgo de caprichosos y sesgados dictámenes. La propia historia de la Plaza Mayor ya evidencia medallones que desaparecieron en determinados periodos históricos (los bustos del rey Carlos IV y su esposa fueron erradicados durante la Revolución de 1868; al igual que ocurrió, durante la II República, con los bustos de Alfonso XII y su madre Isabel II).
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8. Muchos medallones de la Plaza es evidente que no se justifican desde el pedigrí democrático del personaje. Podrán ser otras razones las que den cuenta de su pertinencia, pero desde luego que no la talla cívica, ética y democrática de los retratados. Pongamos por caso: Fernando VI persiguió a los gitanos del reino, con el manifiesto empeño de extinguirlos. Su medallón reluce en la Plaza junto al resto, pero es obvio que su “Gran Redada” nada tiene de ejemplar. Y otra muestra: alguien como Fernando VII es la más preclara antítesis de todo cuanto suene a democracia, progreso, apertura, tolerancia, derechos y libertades. Pues bien, el rey Felón, soberano absolutista hasta la náusea, también ha sido medalloneado (su efigie se ubica en 2005, con motivo del 250 aniversario de la construcción de la Plaza).
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9. Si ya es triste que la Historia nos haya brindado a ciertos indeseables, extraigamos el único provecho que se puede extraer de la sevicia: aprender de ella para que no se repita. Aunque sea como mal menor, sirvan las encarnaciones del oprobio para aprender de las mismas; y sirvan las representaciones de la infamia para ahuyentar todo intento de que vuelvan a reproducirse.
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10. Al igual que le pasa a la mona con la seda, el tirano con medallón… tirano seguirá siendo. Que algunos sujetos liberticidas cuenten con su correspondiente bajorrelieve, por supuesto que no los convierte en dignos ni meritorios estadistas. Sólo teniendo claro el punto 1 con el que arrancaba esta enumeración (déspotas y sátrapas se merecen conocimiento y desprecio), el reseñado medallón podría llegar a ser `fotografía histórica´… y no `cartel publicitario´.
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[Artículo publicado en Tribuna de Salamanca, 14-3-2012].
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sábado, 10 de marzo de 2012

Arrojar la insidia y escurrir el bulto (también en Salamanca)


¿Julio López Revuelta y Dani Llanos (concejales del PP en el Ayuntamiento de Salamanca) van a pedir disculpas por propagar insidias sobre UPyD? ¿Entienden estos señores que la mentira y la asechanza pueden ser formas de actuar en política? ¿O entenderán que ellos sí pueden incurrir en la infamia puesto que pertenecer al partido en el Gobierno (nacional, autonómico y municipal) les otorga impunidad? Recopilemos los hechos y aportemos las pruebas.


El martes 21 de febrero, UPyD presentaba en el Congreso una moción para instar al Gobierno a la ilegalización de Amaiur y Bildu. Las distintas siglas políticas votaron en contra: incluido el PP, que se había comprometido a tramitar la ilegalización cuando llegase al Gobierno.

Más allá de todo eso (incluso más allá de que el PP volviera a incumplir una promesa electoral), llamativa resulta la inquina con que los partidos reaccionaron contra UPyD. Para el conjunto de fuerzas parlamentarias (y para los medios que decidieron ejercer como palmeros de unos u otros), UPyD se convirtió en merecedor de todo tipo de insultos, descalificaciones e injusticias. Para muestra de improperios, esta botonadura que se ofreció desde la tribuna del Congreso.

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Algunos (dentro y fuera de la Cámara) sustentaban sus descalificaciones en el denominado `aislamiento de UPyD´. Curioso, dado que algo no se convierte en certero o erróneo en función de los respaldos con que cuente; y más curioso aún que fuera el PP (el partido contra el que algunos quisieron levantar aquel antidemocrático “cordón sanitario”) quien ahora también decidiese enarbolar, contra UPyD, el engañoso argumento de `la soledad´.

Sea por nerviosismo, sea por mala conciencia, sea por estar descolocados frente a la postura que ha asumido su propio partido, algunos en el PP han decidido arrojar la insidia… y escurrir el bulto. Así ha ocurrido también en Salamanca con dos concejales del Ayuntamiento: el primero de Cultura y Turismo, el segundo de Nuevas Tecnologías.

Quizá por aquello de contribuir a `la cultura´, el concejal de la ídem decide reproducir el falaz tuit de Borja Sémper. Éste, presidente del PP en Guipúzcoa, no se conformó con publicitar un embuste, sino que fue añadiendo `grandeza´ a su ejercicio: decidió borrar su tweet… y luego negó haberlo borrado. Toda esa retahíla de miserias es algo más que una anécdota, para pasar a ser categoría: lamentable y torticera categoría. Borja Sémper quizá no contó con que las capturas de pantalla permiten acreditar su infecta patraña (cfr. coda).

Volvamos a Salamanca. El comentario que retuitea López Revuelta es una burda insidia, y su actitud es sobradamente mezquina. Si tan sólo hubiese sido un imprudente error (imprudencia que hace difundir una malintencionada falsedad), el concejal habría reaccionado de forma distinta. De humanos es errar, y los errores pueden subsanarse reconociéndolos y, si existe un poquito de educación, disculpándose. Nada de eso sucedió. 

Cuando por Tuiter les solicité a los concejales que rectificasen esos comentarios que injustamente habían vertido, el de las Nuevas Tecnologías hizo oídos sordos; y el otro optó por ir de graciosete:   

Obsérvese que en todo momento les he hablado de hechos concretos y personas concretas, eludiendo toda injusta generalización. Es decir, que si argumento la insidia protagonizada por un determinado cargo público, eso no me lleva a concluir que la persona en cuestión sea insidiosa de por vida, ni me lleva a concluir que el partido al que pertenece sea insidioso por naturaleza, etc, etc. 

Tal tipo de generalizaciones, sin embargo, sí se las permite el concejal Llanos. Además de partir de una presunción equivocada, cuando él alude a las personas comprometidas con UPyD, se permite el gratuito y mendaz comentario arriba reproducido: “no tienen ni palabra ni rigor. Al terminar el día resetean sus argumentarios”. Hágaselo mirar, señor Llanos. Hágaselo mirar.

CODA: Quien desee las evidencias de lo expuesto, puede visitar este post de Naroh, que desenmascaró la argucia del parlamentario vasco; o puede también atender a las acotacionesque el periodista Santiago González le realiza al susodicho Sémper, cuando éste intenta en balde replicar. Asimismo, dado que Abc decidió chapotear en el mismo lodazal desinformativo (“UPyD pacta con Bildu tras pedir su ilegalización”, tituló), pueden consultarse los argumentos que desmontan esa tremenda falacia

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(*) artículo también publicado en Tribuna de Salamanca (29-2-2012).